viernes, noviembre 24, 2006

El sabado estuve con una mujer especial. Especial no solo por sus caracteristicas personales, especial por sus circunstancias. Se trata de una mujer madura, de casi cincuenta años de edad, buena ama de casa y amante de su esposo, al que no engañaría por nada. Hable con ella a la tarde del viernes y quedamos el sabado por la tarde temprano. Cuando nos conocimos y charlamos juntos me dí cuenta que ella no buscaba lo típico. Le daba miedo yo y mi condición. En estos casos suelo quitarle hierro al asunto del sexo y no dar especial importancia si en ese momento determinado la mujer se echa para atras. Sin embargo ella estaba decidida a que la sirviera. "Quiero que me enseñes a masturbarme bien" me dijo. "A masturbarme y sexo oral, pero sin penetracion". la llamaremos Olga. Olga me contó que ella nunca había hablado de masturbaciones ni de sexo oral ni siquiera con su pareja, pero que hace no mucho tiempo le dio por empezar a hacerlo ante la reciente pasividad de su marido, y ante el calendario de bomberos de bilbao que tanto furor está haciendo por aquí. El resultado fue mejor de lo que ella se esperaba, pero no sabía si lo estaba haciendo bien, y ahora el morbo había podido con ella. Así nos fuimos juntos a la habitación de un hotel cercano y tras limpiarnos a conciencia comence mi particular espectaculo. Naturalmente, no iba a empezar a masturbarla sin más razón, asique me decidi a hacerle un striptease antes de entrar en materia. Cuando acabe de bailar y desnudarme para ella me postré delante de sus rodillas y dejé que mis manos se deslizasen por sus muslos levantando su falda. Mis labios besaron suavemente el interior de sus muslos y sus rodillas mientras mis manos alcanzaban sus braguitas y las deslizaban hacia abajo suavemente. Chupe uno de mis dedos y lo pasé suavemente entre sus labios vaginales separandolos. Olga se estremecía con cada ligero movimiento. Volvi a chuparme el dedo y a repetir la acción con suavidad, ahora deslizandolo de abajo a arriba y viceversa. Noté que se excitaba con mucha facilidad, que no me quitaba ojo de encima y que disfrutaba con cada movimiento. Pose mi mano izquierda sobre su pelvis y comence a hacer pequeños giros mientras mi mano derecha se posó ahora sobre un costado pasando hacia el otro un poco más rapido, ejerciendo fricción sobre la zona de su clitoris. Olga no aguantaba de placer. a ratos dejaba que uno de mis dedos cayese y se deslizase entre sus labios, o seguía pasandolos con avidez sobre su cada vez más sobresaliente clítoris. Un beso en este organo en el momento apropiado y Olga alcanzó el primer orgasmo de la tarde. Tras las convulsiones y gemidos de este primer orgasmo tocaba ser suave y sensible. Y para eso no hay nada mejor que mi boca y mi lengua. Jugando con ella mientras Olga intentaba recuperarse de la sensación, mi lengua pasaba entre sus labios como anteriormente mi dedo, jugando con su pequeño clítoris a hacer circulitos y succionarlo suavemente. Chupandome dos dedos, penetre a Olga con ellos mientras succionaba su clítoris para aprovechar su hipersensibilidad. Mientras se retorcía de placer yo estaba comiendola y masturbandola sin compasión. No tardó demasiado en correrse una segunda vez conmigo de comensal. Para acabar la tarde Olga quiso corresponderme haciendome lo propio y sexo oral. No sé si su marido se habra corrido sobre ella como yo lo hice, solo sé que seguro que la próxima vez que nos veamos recordaremos que fue una experiencia increible.

2 Comments:

Blogger Rita Peich said...

Y tanto hijo mío, y tanto ... qué envidia, jejeje

11:46 p. m.  
Blogger Dexpantina said...

Ummm...
Chico, prodígate más en la blogsfera! Si son tuyas las fotos masculinas, me desmayaré aquí mismo...

4:01 p. m.  

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