lunes, septiembre 11, 2006

La noche fue más larga de lo esperado. Natalia(la mujer a la que esperaba en ropa interior), requirio de mi un trato especial. Se trataba de una mujer de apetito insaciable, explosiva y nerviosa, a la que solo el desenfreno de una noche de pasión era capaz de apaciguar. Cuando abrí la puerta la encontre nerviosa, aunque preparada para lo que fuera. Venía encendida, extra excitada por lo que su amiga le había hablado de mí. Algo alocada, no tardó en meterme mano incluso antes de cerrar el trato. La primera vez que follamos fue ya en la propia entrada, apenas avanzados cinco pasos del umbral de la misma puerta. En su desenfreno pasional me pidio incluso perdon por no hacerme sexo oral, tras lo cual procedio a resarcirse propinandome una lección magistral de lo que es una buena mamada y una garganta profunda como pocas. Evidentemente esto no entraba en mis planes, asique como recompensa me toco devolverla el favor aplicandome como un estudiante ejemplar, sin levantar la cabeza durante tanto tiempo como necesito Natalia para correrse tres veces. Follamos sobre una cama ya sin sabanas ni estorbos de ningún tipo y conmigo intentando aguantar el orgasmo en la medida de lo posible para hacerla disfrutar al máximo en este momento en el que tan sensible y excitada estaba. Ya sobre las siete de la mañana Natalia hizo ademán de irse. No pude dejarla que se marchara así despues de semejante noche. La cogí de la cintura y la así contra mi cuerpo desnudo.Follamos de nuevo sobre aquel triste colchon sin sabanas como dos perros en celo. Otra noche para enmarcar. Sigo pensando que algunos trabajos no tienen precio.

1 Comments:

Blogger Rita Peich said...

... para todo lo demás: MARSTERCARD, jajajaja !!!

Joder, niño, pero es que tú nunca duermes? El concepto de "ojeras" no te dice nada? Mira que me molaría ser la protagonista femeninas de tus historias, pero es que a veces me das un miedoooo

5:50 p. m.  

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