jueves, septiembre 21, 2006

Lamer con diferenteas intensidades. Muy suave al principio, muy despacio muy lentamente. Jugar primero a posarse cerca. Acercarse poco a poco y degustarlo suavemente. Que cada pliegue de la piel pueda ser reconocido con los ojos cerrados solamente gracias al tacto con la lengua y los labios. Me encanta el sexo oral. Me encanta hacerselo a una mujer y notar como la excita, como la descompone, como se corre atenazandome entre sus piernas. Podría pasarme horas entre tus piernas, y de hecho nada me impide hacerlo. Ahí es donde quiero estar. Quiero besarte y comerte el sexo hasta que te derritas entre las piernas. Hasta que cada pequeño gesto de mi boca pueda provocarte un orgasmo. Hasta que me pidas que te lo haga. Y entonces hacertelo. Suavemente. Con dulzura. Con suavidad. Notando cada milímetro de tu piel mientras mi cuerpo te abriga entre sus brazos. Acompasando nuestros cuerpos. Haciendonos uno en el placer. Gozando de nuestros cuerpos, disfrutando ahora de tu humeda lengua y del firme abrazo entre nuestros cuerpos. Sintiendo que cada movimiento de mi cadera es respondido con gestos de placer. Abrazandote y besandote.Así hasta corrernos extasiados.Y continuar dentro de tí para repetirlo una y otra vez. Esta noche te hecho de menos. Hoy sueño contigo. Con qué soñaís vosotros?

lunes, septiembre 18, 2006


Me encanta el sexo oral. Sentir tus labios rodeandome. Sentir el calor y la humedad de tu boca. Creo que si solo pudiera elegir un modo de hacerlo elegiría el sexo oral. Que me cojan con las manos y se lo lleven a la boca me vuelve loco. Sentir como tu lengua la rodea, como los movimientos acompasados de tu cabeza me masturban. Me vuelve loco. Por eso amo hacerlo yo también. Por eso me encanta aprender como te gusta que te lo hagan. ¿Me lo cuentas?

lunes, septiembre 11, 2006

La noche fue más larga de lo esperado. Natalia(la mujer a la que esperaba en ropa interior), requirio de mi un trato especial. Se trataba de una mujer de apetito insaciable, explosiva y nerviosa, a la que solo el desenfreno de una noche de pasión era capaz de apaciguar. Cuando abrí la puerta la encontre nerviosa, aunque preparada para lo que fuera. Venía encendida, extra excitada por lo que su amiga le había hablado de mí. Algo alocada, no tardó en meterme mano incluso antes de cerrar el trato. La primera vez que follamos fue ya en la propia entrada, apenas avanzados cinco pasos del umbral de la misma puerta. En su desenfreno pasional me pidio incluso perdon por no hacerme sexo oral, tras lo cual procedio a resarcirse propinandome una lección magistral de lo que es una buena mamada y una garganta profunda como pocas. Evidentemente esto no entraba en mis planes, asique como recompensa me toco devolverla el favor aplicandome como un estudiante ejemplar, sin levantar la cabeza durante tanto tiempo como necesito Natalia para correrse tres veces. Follamos sobre una cama ya sin sabanas ni estorbos de ningún tipo y conmigo intentando aguantar el orgasmo en la medida de lo posible para hacerla disfrutar al máximo en este momento en el que tan sensible y excitada estaba. Ya sobre las siete de la mañana Natalia hizo ademán de irse. No pude dejarla que se marchara así despues de semejante noche. La cogí de la cintura y la así contra mi cuerpo desnudo.Follamos de nuevo sobre aquel triste colchon sin sabanas como dos perros en celo. Otra noche para enmarcar. Sigo pensando que algunos trabajos no tienen precio.

jueves, septiembre 07, 2006

Esta noche tengo guerra. Me toca esperar a una mujer que a de llegar de un momento a otro. Me llamo hacia las ocho, y he de reconocer que lleva llamandome desde hace diez dias. Me a contado que el número se lo dio una amiga que ya a estado conmigo, y que está deseando contarme lo que hice aquella vez para repetirlo con ella. Estas situaciones, amen de complicadas por el nivel de exigencia que de principio pone la clienta, no dejan de ser morbosas. Y es que mientras charlabamos nuestro tono de voz se iba volviendo más y más morboso. De modo que aquí estoy, escribiendo este blog, mientras espero a mi amante que a de venir para que la lleve más alla de donde ella imagina. Os contaré como me a ido, creo que ya llega. Por cierto, he de esperarla solamente en ropa interior, y de tanto pensarlo mientras escribo me estoy excitando tanto que parte de mi empieza a asomarse. Espero que le guste la bienvenida que le tengo preparada. Os contare.

domingo, septiembre 03, 2006

Vacaciones y sol. Verano y calor. Todo esto se acentúa cuando estás disfrutandolo en Africa. Cuando el sol aprieta de veras, cuando el calor asfixia, una ducha en una choza improvisada puede ser el mayor de los placeres. Como ya sabe alguno de quienes me leeis este verano lo he pasado en Africa, un poco por mi cuenta y otro poco en compañia de un grupo de gente con guia. Mi suerte a sido coincidir con una persona "conocida" del mundo de la televisión. Se trata de una mujer muy conocida, por lo que voy a ocultar su identidad. De pelo no muy largo, oscuro, con grandes ojos castaños y una sonrisa embelesadora. Su cuerpo en apariencia tan debil y fragil demostró ser tan apasionado en sus expresiones como voluptuoso en sus formas. Mientras pasaban los dias en los que nuestras miradas se cruzaban, los guiños erán costantes, y nuestras intenciones iban tomando forma. Tanto es así que un dia terminamos por coincidir en esa especie de chozas para las duchas. Ella fué a refrescarse como todas las noches, y yo aproveché para meterme cuando ella ya estaba dentro, haciendome el despistado. Pude contemplar su cuerpo desnudo durante unos segundos hasta que observe que me miraba con el rabillo del ojo y me lanze. Deje que la toalla se deslizara hasta el suelo y me aferre a ella besandola con pasión. Por la comisura de los labios, el cuello y sus humedos hombros, con mis manos aferrando su espalda y sus nalgas con firmeza, mientras las suyas, en un principio torpes, acabaron lanzandose. Hicimos el amor contra las paredes de bambú de la choza, mientras el frio agua de rio recorria nuestros cuerpos que se besaban ya sin ningun freno. Sus piernas se balanceaban en el aire mientras mi sexo arremetia contra el suyo, frenado en el choque contra la pared de bambú. Su cara descompuesta por momentos, su respiración jadeante y entrecortada, ahogada en pequeños gritos apagados por mis besos. Terminamos exhalando amor y sexo por todos los poros de nuestra piel. Nos duchamos y nos dirijimos a mi habitación donde volvimos a hacer el amor sin dilación. A la mañana siguiente y ante la vista de nuestras ojeras acompañadas por nuestras sonrisas la gente del grupo comento sobre nosotros, pero poco importaba ya. Todo el viaje lo repartimos entre descubrir rincones de Africa, y rincones de nosotros mismos. Os seguire contando más noches, gracias a todos los que estaís ahí un dia más. Bienvenidos.