domingo, junio 18, 2006


Lo cierto es que tengo mucha suerte. A cualquiera en mi situación le daría por sentirse tremendamente afortunado, solo por poder contar de los contactos con Silvia y Carmen. Si a esto le añadimos las gracias externas que me toca repartir puedo considerarme tremendamente afortunado en el plano sexual. Pero es que no acaba aquí. El jueves sin ir más lejos, mientras hablaba con Silvia acerca de quedar o no el Sabado a la noche(noche de trabajo), tuve en mente comentarla la fantasía mayoritaria de los hombres. La de estar con dos mujeres ya sabeis. Yo ya la he practicado en más de una ocasión, aunque he de reconocer que siempre resulta tremendamente excitante, y una experiencia siempre especial. A lo que iba, que se lo comente a Silvia, y en lugar de explicarme sus dudas y/o miedos al respecto, cosa que yo consideraba factible y lógica, me espetó que ella tiene una amiga bisexual, con la que ya ha llegado más alla de las sabanas, y que posiblemente estaría encantada en cuanto le mentase mis "virtudes". Asique aquí me teneis el domingo a la mañana contandoos como me fue el sabado con esta parejita. La mujer en cuestion se llama Maria, cuenta solo con 24 añitos, y de aspecto fragil, une el rubio de su cabello liso y largo con una piel blanquecina y muy suave. No me atrevería a decir que es una mujer hermosa, pero tampoco a negarlo, ni a negarle cierto atractivo. Delgadita, de figura esbelta aunque no muy alta, conjuntaba a la perfección con Silvia. Lo cierto es que con sus años demostró ser mucho más decidida que muchos mayores, a quienes cuesta dar el primer paso. Ver a Silvia y a Maria desnudas, juntas, sobre la camita, besandose con el tanga como única prenda, me hizo pensar en lo realmente afortunado que soy. Ver como Silvia iba besando a Maria de arriba a abajo, suavemente por toda su piel, con la cabeza de Maria tendida hacia atras con los ojos cerrados, porque el placer de sentirse tan deseada nos lleva a cerrarlos para entregarnos a el. Me junté a Silvia y comenze yo tambien a besuquear la piel de Maria. Desde los hombros hasta la cintura, pasando por sus pequeños senos, recreando nuestros labios en sus pezones, mordisqueandoselos, estirandoselos los dos a la vez. Se que a Silvia le encanta está situación, sobre todo porque sabe que luego será ella la mordisqueada. La mano de Silvia se mete bajo el tanga de Maria, mientras mi mano hace lo propio por detras. Nuestros labios siguen comiendola mientras Maria no cesa de gemir. La quitamos el tanga, y en un gesto avido Silvia se acerca a su sexo y se pone a comerselo sin dilación. Me encanta esta imagen, Silvia masturbando y comiendose un sexo de mujer, y esta, Maria, ida totalmente por los espasmos de placer que la produce. Nuestras manos se pierden por el cuerpo de Maria, junto mi boca a la de Silvia y nuestras lenguas juegan ahora conjuntamente con su sexo. "Espera a que me lo coma y te la follas" me dice Silvia. Se levanta y posando su cintura sobre la boca de Maria, se quita el tanga para ser disfrutada. Yo sigo comiendome a la dulce Maria, mientras Silvia se coloca sobre ella. No tardo en notar que Silvia esta siendo "merendada" por esta ultima, porque los espasmos de Silvia cuando la comen el sexo son más que visibles. Me levanto, hinco las rodillas, y sacando mi sexo del boxer lo aproximo a Maria. Solo rozarlo por fuera y Maria ya suelta un gemido de placer. Está tan tremendamente excitada por la situación como yo. Me introduzco suavemente apenas un poco en su humedo sexo haciendo un giro suave desde fuera, y noto que cada roze produce en ella un espasmo de placer, que se traduce en otro espasmo en Silvia, a quien come cada vez con más avidez. Penetrar en un sexo tan humedo suele ser más sencillo, sin embargo el sexo de Maria se está demostrando pequeño y ajustadito, con lo cual debo ser más cauto a la hora d epenetrarla para no producirla daño. Aún con todos mis cuidados noto que en determinados momentos, cuando de la excitación mi pene se pone más grueso y bombea sangre, a ella puede llegar a dolerla, asique retiro con suavidad mi pene de dentro y comienzo nuevamente. Silvia nota que a Maria le duele cuando la penetran, asique para consolarla se posa encima de ella, retirandole su sexo de la boca, y procede a besarla en los labios con pasión, mientras yo la penetro. La imagen de los sexos de Silvia y Maria uno sobre otro aún no se me quita de la cabeza. Solo así, y con Maria agarrada de pies y manos por Silvia, es como conseguimos que se calme y poder penetrarla completamente. El cuerpo de Silvia sirve de pequeño almohadon, que me indica hasta donde quiere que penetre a Maria cada vez que meto un empellón. Nuestros cuerpos se agitan, y hasta Silvia se excita solo con sentir nuestros cuerpos. Maria no tarda en correrse, y se corre orinando con fuerza. No puede evitarlo, y a Silvia le encanta posar las manos sobre el sexo de Maria cuando esta se esta corriendo. Es como si tuviera un terremoto en su interior. Los gritos y gemidos de Maria son tan fuertes que empiezo a pensar en que dirán lso vecinos, aunque la situación es cada vez más excitante. Con mi pene fuera de ella, aun conservo la vista de sus dos sexos unos sobre otro. El de Maria completamente humedo y mojado, con su boca prominente. El di Silvia pidiendome guerra. No la aviso, me tumbo levemente tras ellas, y agarrandola desde la cintura la penetro con firmeza, como sé que a ella le gusta. Se lo esperaba, pero eso no quita que la rudeza del primer contacto la haga espetar un "ostias". Su sexo está muy caliente y humedo, mezcla de sensaciones de la mamada que le efectuó Maria y la excitacion de vernos follar y correrse. Ahora es Silvia la que jadea sobre una sonriente MAria, a la que el orgasmo cambio la cara, y que se siente tan excitada y sensible, que se dedica a manosear los pezones de Silvia mientras la besa en los labios, sintiendo como propios cada jadeo. Me encanta sentir a Silvia, sus jadeos, su cuerpo por dentro, su calidez, me encanta verla cuando Maria la agarra para contenerla en sus espasmos de placer. Me encanta sentirme cada vez más grueso dentro de ella, sintoma de que voy a llegar al orgasmo. Acabe cabalgando sobre ambas con fuerza, dejandome en cada empujon todo lo que habia en mi. Acabe orgasmando sobre la espalda y el culo de Silvia, a quien le encanta notar el calor de mis flujos sobre su piel. Un orgasmo tan intenso que tuve que dejarme caer sobre ellas, abrazandonos los tres. Pero esto no se acaba aqui. Que yo haya terminado no significa que estas dos criaturas quieran dejarme descansar. Y no seré yo quien les pida descanso. Es por eso que hoy os escribo con ellas dos aún tumbadas en la cama (y son las 11:41 am), despues de haberlo hecho incontables veces. Quizas repitamos cuando se despierten. Os tendré informados.

3 Comments:

Blogger Carrie said...

Buffff.... Vas a ser el hombre más envidiado de toda la blogsfera, mamma mía!!!

5:35 p. m.  
Blogger Salvaje27 said...

jajajaja, gracias Carrie, sinceramente ya me siento bastante contento con todo lo que me sucede en la vida. Tanto como con los que me leis y me dejais los comentarios. Gracias.

2:02 p. m.  
Anonymous RitaPeich said...

Vaya, vaya, querido ... que de cositas sabes hacer ... quien te pillara, ya te lo he dicho ... estoy empezando a plantearme hacerte una visitilla, jajaja

12:34 a. m.  

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