martes, junio 27, 2006


Laura es una mujer de pelo castaño oscuro. De unos cuarenta años de edad, ni gordita ni delgada, vista por la calle cualquiera de nosotros la definiriamos como una mujer atractiva y bien cuidada, y lo cierto es que desnuda no pierde un apice de su atractivo. Cuando Laura me llamó para quedar en su casa, amén de preguntarme tarifas, me preguntó también si tenía algún problema en ser grabados en video. Y es que a Laura le encanta verse una y otra vez en video mientras folla salvajemente, y masturbarse mientras lo hace. Yo accedí, porque si os soy sincero, es una petición de lo más corriente, y es que cada vez más personas (mujeres y hombres imagino que también) nos volvemos más voyeurs. Y es que ver sexo, es placentero y nos relaja en parte. Laura y yo nos desnudamos, me puse una careta que tapara mis facciones, puesto que no quiero aparecer en ningún lado reconocible, y comenzamos la creación de su pelicula porno casera. Despues de comerla el sexo mientras enfocaba en la medida de mis posibilidades con su camara, ella decidió hacer lo propio con el mio. Decidimos de mutuo acuerdo que lo mejor sería dejar la camara en un sitio fijo para follar y una vez que lo hicimos, ella se postró en la cama, dejando su sexo a mi entera disposición. La penetré sin dilaciones, y pude notar como ahogaba su cabeza en las sabanas. No tardo mucho y al tercer o cuarto empellón sus gemidos ya erán más que notorios, casi gritos y estertores. Fue una follada increible, con una mujer entregada y sucumbiendo a constantes orgasmos de placer que la provocaban terribles espasmos. De tanto aferrarse rompió la sabanas. A cada instante sucumbia su cuerpo, se entregaba y se deshacía de placer. Repetirlo mientras nos veiamos fue genial. A mí tambien me encanta verme follar.

miércoles, junio 21, 2006

Unos pantalones rosaceos, y una camisa blanca. Ahora tocaba sopesar como actuaría yo. Desde la puerta pensando como actuaría para hacerlo más real. Taparse la cara resultaba importante, no debería reconocerme para no enfriar la situación. Me quite la camiseta y me la até alrededor de la cabeza dejando únicamente despejados mis ojos. Ahora estaba a pecho descubierto pero con la cara tapada. Carmen seguía trabajando, y hasta parecía ensimismada en su labor, pero sabía que en el fondo era consciente de lo que se la avecinaba. En estas escuché que se acercaba hacia la salida de la oficina, cogiendo dirección a los baños. Me oculte sigilosamente en una oficina vacía anexa, oculto gracias a la oscuridad y la observé pasar delante mio sin que me viese. Cuando escuché que cerro la puerta del lavabo salí de la oficina y me deslicé en la suya. Trás la puerta tendría en mis manos la posibilidad de atrancar la puerta cuando pasase y de pillarla de espaldas por sorpresa. Se me había olvidado coger algún elemeno amenazante, y casi rompo el encanto cuando al acercarme a la mesa a por su abrecartas escuché que ella abría la puerta del baño. Me oculté rápidamente trás la puerta y desde ella la ví pasar y sentarse nuevamente en su mesa. No me avalanze porque creí más morboso observar y preveer lo que haría. Diez minutos o así pasé tras la puerta sin que ella me notase, hasta que en un momento dado ella se levanto para introducir unos documentos en el archivador. Cerré la puerta con el pasador y para cuando ella notó algo yo ya me estaba avalanzando sobre ella con el abrecartas empuñado. Gritó e intento escaparse, pero rapidamente la giré sobre si misma y la puse de espaldas a mí. Ella amenazaba con gritar, asique le acerque el abrecartas a la garganta y le dije que no dudaría en usarlo. Ahora ella estaba más quieta, cosa que aproveché para deslizar mi mano libre por su cuerpo vestido. Sin pudor ni vergüenza, la apretaba a mi y la manoseaba rudamente, notando sus pezonazos sobre la ropa, retorciendoselos, y bajando mi mano a sus pantalones, dejando que se deslizase hasta su sexo. Al pasarla el dedo por sus labios vaginales la noté extremadamente humeda. "Eres un puta" le dije, "estas pidiendo que te follen a gritos y es lo que te voy a hacer". Ella repetia un tímido no, no, pero la notaba excitada por momentos. Le aleje el abrecartas del cuello, más temeroso yo que ella, y en cuanto lo deposité en la balda ella hizo ademan de escaparse. No la dejé, y agarrandola del sexo y posteriormente del cuello de la camisa logré que no se zafase. Saque mi mano de su humedal, y girandola hacia mi la abrí la camisa de un tirón. Sujetandola de los jirones de está aproveche para arrimarme aún más a su cuerpo y de un manotazo sacarla los senos del sujetador. Sus impresionantes pezones quedaban mirando hacía mí, mientras su ropa hecha jirones y su aspecto destartalado junto con su pelo revuelto y su cara descompuesta en apariencia me producían un morbo enorme, y su consecuente erección. Aferrandome a sus brazos la traje hacia mi, y de uno de los jorones de su camisa saqué una tira con la que atrapar sus manos.La giré y usando la camiseta de mi cabeza se la puse en los ojos para impedirla ver. Volví a coger el abrecartas y, emulando la pelicula del tuno negro, se lo pasé por los pezones desde atras, mientas apretaba mi cuerpo contra su culo. El contacto con el frio se los erizaba aún más, momento que aproveché yo para deshacerme de los pantalones.
"Agachate" le dije. "Ahora me vas a chupar la polla y espero que lo hagas bien o de lo contrario acabare contigo aquí mismo". Se agacho de rodillas, y haciendo ascos de primeras se arrimo a mi miembro erecto para introducirselo en la boca. Era tal la erección que tenía que hasta yo, en un exceso de celo, aferraba su cabeza contra mí provocandola que se atragantase. Apenas unos minutos despues tenía mi miembro completamente humedecido por su boca, avida en tal medida que hasta me lamió en los testiculos. Cogiendola de las axilas la izé de golpe para, tirandola hacia atras, despejar su mesa de oficina de elementos y tumbarla en ella. Agarre su pantalon y despojandola del cinturon y los botones me dispuse a quitarla los pantalones. Ella no se dejaba y se aprestaba a golpearme con sus piernas, apretandolas entre sí para que el pantalon no cediese a salir. Fue inutil, y en unos pocos segundos ya la había despojado del pantalon y la tenía ante mi con un tanguita rosaceo tambien, más fino si cabe que el anterior que me entregó. No reparé en miramientos, y de un tirón certero se lo arranque rompiendo una de sus tiras laterales de hilo. Gritaba cada ves más, asique hizé una pelotita con uno de los jirones más pequeños de la camisa rota, y se la introduje en la boca. Ahora cada intento de grito era poco más que un gemido. Con sus piernas izadas sobre mi hombro derecho, Carmen no dejaba de patalear, aunque tuvo que cesar de hacerlo cuando en un movimiento más brusco de lo esperado la giré sobre la mesa y sobre sí misma, dejando caer sus piernas al suelo. Me aparté cuando caían y al querese levantar las separó, momento que yo aproveché para, viniendo tras ella posar mi mano sobre su sexo dejandomelo a la expectativa. Se intentó cerrar de golpe pero ya fue tarde. La penetré desde atras sin cuidar en lo más mínimo mi impetu. Carmen gimio con fuerza, mientras mi mano derecha posada sobre su pubis la masturbaba girando suavemente, me miembro la penetraba todo lo que podía su aún estrecho aunque humedo sexo. Mi mano izquierda se aferro contra sus pezones, atrapandolos sin compasión, retorciendolos en pellizcos salvajes. A cada movimiento de mis manos, de mi pelvis, de mis labios sobre su cuello, ella exhalaba un gemido a ratos grito ahogado. Cuando porfin consegui introducir entero mi miembro sus gemidos erán ya tan notorios que empezé a dudar de la fiabilidad de la bola de tela en su boca. La penetraba y penetraba con firmeza y ritmo, con avidez, con desenfreno. Sus espasmos me demostraron a los pocos minutos que estaba alcanzando un orgasmo que me corroboró con sus gritos ahogados. En ese momento yo aproveché para dejar sus pezones y comenzar a masturbar su ano.Con ambas manos, y mientras una abría con firmeza su ojete, mi dedo indice derecho se dedicó a rozarlo por el exterior, mientras mi pene aún dentro de ella latía con fuerza por momentos. Atrapé el bote de vaselina del pantalón, y echando un buen chorro me dedique a introducirla un dedo firmemente mientras ella giraba la cabeza en sentido reprobatorio. Sus gestos me decían que no, pero su gemido cuando se introdujo mi dedo me hizo pensar que no era la primera vez que se masturbaba el ano, y que erá lo que más deseaba en fin. Así procedí a sacar mi pene de su ya maltrecho sexo, y aprovechando la humedad que lo recubría por completo Saborearlo con mi lengua para pasar despues la misma por su ano. Carmen se estremeció, y ese simple gesto y le terrible excitación que ya me cubría casí bastan para conseguir que me corra en ese mismo momento. La introduzco dos dedos juntos, girandolos sobre el exterior de su cada vez más abierto ano, mientras los gemidos y grititos se intercalan con cada movimiento milimétrico. Posando la cabeza de mi sexo sobre su ano procedo a rociar ambos con un chorro más de vaselina y a introducirme. Los puños de Carmen se cierran, su cara cambia el gesto por el del dolor. Salgo un poco, y trayendo más sus caderas hacia mí consigo que su ano me quede más enfrentado. Procedo a repetirlo mientras Carmen Grita un aaah profundo. A los pocos segundos estoy tan excitado que no reparo en sus gemidos y gritos. acabo atravesandola entera por el ano, subiendome con ella a la mesa sin soltarme, y levantandola sobre mí para marcarla el ritmo. Nuestros gemidos, inclusive el de una Carmen que ya tiró el trapo de su boca, pueden haber sido escuchados desde el edificio de enfrente. Termino por correrme en el interior de Carmen, cuyo culo se aprieta ahora contra mí, notando mis convulsiones. La suelto la camiseta y la atadura de las manos y me mira y abraza tirados sobre la mesa de su despacho. Cuando salgo de ella, mi esperma resbala de su ano derramandose sobre la mesa. "Gracias por el mejor polvo de mi vida" me dice Carmen, mientras que con una mano me calma el sexo y con la otra palpa el semen saliendo de su ano. "Esto no lo ovidaré nunca". Ni yo tampoco, le respondo, y a fé mia que no lo haré.
Hoy he vuelto a estar en compañia de Carmen, y viendo su oficina no he podido dejar de recapitular como fue. Incluso creo que la oficina aún huele a sexo. Y ese olor me gusta.

martes, junio 20, 2006

Me estoy dando cuenta de que en está vida mosquitas muertas quedán ya muy pocas. El porqué os lo explico ahora. Resulta que yo pensaba que Carmen como buena esposa y mujer felizmente casada nunca querría nada conmigo. A lo sumo alcanzar lo que consumamos la otra vez, pero no es así.Para muestra un botón, ayer sin ir más lejos, y con mis dos amigas aún en mi mente, Carmen se me acercó a la oficina a pedirme unos datos. Como siempre sugerente y provocativa, note que al acercarse deslizo en el bolsillo de mi pantalon su mano, y tras manosearme suavemente dejo lo que llevaba sujeto a su mano en él. Con un guiño de ojos y un acercamiento peligroso se marchó, dejandome con la duda de que será lo que me había dejado, y la imposibilidad de sacarlo, puesto que tenía a compañeros cerca que sin duda podían haberse quedado con la historia. Despache un asunto de primer orden y les disculpe para ausentarme al lavabo. Alli descubrí su tesoro. Un tanguita blanco con doblezes del uso y una nota. Permanece hasta las once en la oficina y compra vaselina, hoy me apetece jugar. Os engañaría si no os dijese que no me puse como una moto en ese momento, y es que aunque tenga más o menos buen control de mi excitación, hay momentos que lo mejor es dejarse llevar, y este era uno de ellos. No pude hacer nada más en todo el dia, salvo pensar lo que hariamos y cuando daría la hora de escaparme a por esa vaselina. El dia se eternizó, haciendo que cada instante que ella pasaba ante mí y cruzabamos las miradas saltarán chispas. Me escapé a media tarde y no escatimé arreglandome. Llevé el resto de tarde la vaselina siempre en mi bolsillo, junto a su tanguita. Se hacía de noche y los compañeros iban desapareciendo uno por uno hasta quedar apenas los dos. Tardó aún más de una hora en cerciorarse de que estabamos solos y llamarme por fin al telefono de mi oficina. "Creo que estamos solos" me dijo, "eso creo yo tambien", espeté. "¿Que es lo que estás tramando?". Ella guarda silencio unos segundos, es posible que hasta dude en decirmelo pero finalmente se lanza: "quiero que me violes". Carmen alucinaría si supiese cuantas veces he simulado una violación a una mujer que minutos antes desconocia, eso sí, previo pago y consentimiento, y es que resulta ser el sueño erotico de unas cuantas personas, curiosamente más fuerte cuanto mayor es el poder que ostentan. "Quiero que esperes un tiempo, y te deslizes por las oficinas para atraparme cuando menos me lo espere, y quiero que me lo hagas tan salvaje y duro como quieras". "Muy bien, así será", le dije yo. "Una última cosa, ¿trajiste el bote de vaselina?", "Sí, ¿por?", "porque quiero que tambien me encules, pero eso sí, enjuagatela bien que me rompes y no quiero eso". Ahora era yo el que estaba alucinando. Resulta que una de mis jefas, (aunque no jefa directa) con la que había tenido un affaire, mujer casada y responsable donde las hubiere, me estaba pidiendo que simulase una violación y la sodomizase. Me costó reponerme desde que colgo, no os miento, pero reaccioné. Ahora a cada segundo que pasaba me costaba esperar más. Decidí no precipitarme pues seguramente ella tambien sintiese está misma excitación, y lo ideal era conservarla en parte, pero no entrar demasiado pronto, alargando estos instantes de morbosidad. Salí de las oficinas y me dirigí al restaurante bar de enfrente. Cené algo ligero casi sin hambre y aproveche para tomarme un café que alargue lo indecible. Habían transcurrido una hora y media desde la llamada y me decidí a volver a entrar. Subí las escaleras para que no oyese el ascensor, haciendo pequeños descansos para que no pudiese notar las pisadas. El edificio de oficinas se encontraba ya vacio, de modo que cada ruido por pequeño que fuera sonaba amplificado. Alcancé mi planta y alargando ligeramente el cuello pude observar la luz de su oficina encendida y la puerta abierta como siempre acostumbra...

domingo, junio 18, 2006


Lo cierto es que tengo mucha suerte. A cualquiera en mi situación le daría por sentirse tremendamente afortunado, solo por poder contar de los contactos con Silvia y Carmen. Si a esto le añadimos las gracias externas que me toca repartir puedo considerarme tremendamente afortunado en el plano sexual. Pero es que no acaba aquí. El jueves sin ir más lejos, mientras hablaba con Silvia acerca de quedar o no el Sabado a la noche(noche de trabajo), tuve en mente comentarla la fantasía mayoritaria de los hombres. La de estar con dos mujeres ya sabeis. Yo ya la he practicado en más de una ocasión, aunque he de reconocer que siempre resulta tremendamente excitante, y una experiencia siempre especial. A lo que iba, que se lo comente a Silvia, y en lugar de explicarme sus dudas y/o miedos al respecto, cosa que yo consideraba factible y lógica, me espetó que ella tiene una amiga bisexual, con la que ya ha llegado más alla de las sabanas, y que posiblemente estaría encantada en cuanto le mentase mis "virtudes". Asique aquí me teneis el domingo a la mañana contandoos como me fue el sabado con esta parejita. La mujer en cuestion se llama Maria, cuenta solo con 24 añitos, y de aspecto fragil, une el rubio de su cabello liso y largo con una piel blanquecina y muy suave. No me atrevería a decir que es una mujer hermosa, pero tampoco a negarlo, ni a negarle cierto atractivo. Delgadita, de figura esbelta aunque no muy alta, conjuntaba a la perfección con Silvia. Lo cierto es que con sus años demostró ser mucho más decidida que muchos mayores, a quienes cuesta dar el primer paso. Ver a Silvia y a Maria desnudas, juntas, sobre la camita, besandose con el tanga como única prenda, me hizo pensar en lo realmente afortunado que soy. Ver como Silvia iba besando a Maria de arriba a abajo, suavemente por toda su piel, con la cabeza de Maria tendida hacia atras con los ojos cerrados, porque el placer de sentirse tan deseada nos lleva a cerrarlos para entregarnos a el. Me junté a Silvia y comenze yo tambien a besuquear la piel de Maria. Desde los hombros hasta la cintura, pasando por sus pequeños senos, recreando nuestros labios en sus pezones, mordisqueandoselos, estirandoselos los dos a la vez. Se que a Silvia le encanta está situación, sobre todo porque sabe que luego será ella la mordisqueada. La mano de Silvia se mete bajo el tanga de Maria, mientras mi mano hace lo propio por detras. Nuestros labios siguen comiendola mientras Maria no cesa de gemir. La quitamos el tanga, y en un gesto avido Silvia se acerca a su sexo y se pone a comerselo sin dilación. Me encanta esta imagen, Silvia masturbando y comiendose un sexo de mujer, y esta, Maria, ida totalmente por los espasmos de placer que la produce. Nuestras manos se pierden por el cuerpo de Maria, junto mi boca a la de Silvia y nuestras lenguas juegan ahora conjuntamente con su sexo. "Espera a que me lo coma y te la follas" me dice Silvia. Se levanta y posando su cintura sobre la boca de Maria, se quita el tanga para ser disfrutada. Yo sigo comiendome a la dulce Maria, mientras Silvia se coloca sobre ella. No tardo en notar que Silvia esta siendo "merendada" por esta ultima, porque los espasmos de Silvia cuando la comen el sexo son más que visibles. Me levanto, hinco las rodillas, y sacando mi sexo del boxer lo aproximo a Maria. Solo rozarlo por fuera y Maria ya suelta un gemido de placer. Está tan tremendamente excitada por la situación como yo. Me introduzco suavemente apenas un poco en su humedo sexo haciendo un giro suave desde fuera, y noto que cada roze produce en ella un espasmo de placer, que se traduce en otro espasmo en Silvia, a quien come cada vez con más avidez. Penetrar en un sexo tan humedo suele ser más sencillo, sin embargo el sexo de Maria se está demostrando pequeño y ajustadito, con lo cual debo ser más cauto a la hora d epenetrarla para no producirla daño. Aún con todos mis cuidados noto que en determinados momentos, cuando de la excitación mi pene se pone más grueso y bombea sangre, a ella puede llegar a dolerla, asique retiro con suavidad mi pene de dentro y comienzo nuevamente. Silvia nota que a Maria le duele cuando la penetran, asique para consolarla se posa encima de ella, retirandole su sexo de la boca, y procede a besarla en los labios con pasión, mientras yo la penetro. La imagen de los sexos de Silvia y Maria uno sobre otro aún no se me quita de la cabeza. Solo así, y con Maria agarrada de pies y manos por Silvia, es como conseguimos que se calme y poder penetrarla completamente. El cuerpo de Silvia sirve de pequeño almohadon, que me indica hasta donde quiere que penetre a Maria cada vez que meto un empellón. Nuestros cuerpos se agitan, y hasta Silvia se excita solo con sentir nuestros cuerpos. Maria no tarda en correrse, y se corre orinando con fuerza. No puede evitarlo, y a Silvia le encanta posar las manos sobre el sexo de Maria cuando esta se esta corriendo. Es como si tuviera un terremoto en su interior. Los gritos y gemidos de Maria son tan fuertes que empiezo a pensar en que dirán lso vecinos, aunque la situación es cada vez más excitante. Con mi pene fuera de ella, aun conservo la vista de sus dos sexos unos sobre otro. El de Maria completamente humedo y mojado, con su boca prominente. El di Silvia pidiendome guerra. No la aviso, me tumbo levemente tras ellas, y agarrandola desde la cintura la penetro con firmeza, como sé que a ella le gusta. Se lo esperaba, pero eso no quita que la rudeza del primer contacto la haga espetar un "ostias". Su sexo está muy caliente y humedo, mezcla de sensaciones de la mamada que le efectuó Maria y la excitacion de vernos follar y correrse. Ahora es Silvia la que jadea sobre una sonriente MAria, a la que el orgasmo cambio la cara, y que se siente tan excitada y sensible, que se dedica a manosear los pezones de Silvia mientras la besa en los labios, sintiendo como propios cada jadeo. Me encanta sentir a Silvia, sus jadeos, su cuerpo por dentro, su calidez, me encanta verla cuando Maria la agarra para contenerla en sus espasmos de placer. Me encanta sentirme cada vez más grueso dentro de ella, sintoma de que voy a llegar al orgasmo. Acabe cabalgando sobre ambas con fuerza, dejandome en cada empujon todo lo que habia en mi. Acabe orgasmando sobre la espalda y el culo de Silvia, a quien le encanta notar el calor de mis flujos sobre su piel. Un orgasmo tan intenso que tuve que dejarme caer sobre ellas, abrazandonos los tres. Pero esto no se acaba aqui. Que yo haya terminado no significa que estas dos criaturas quieran dejarme descansar. Y no seré yo quien les pida descanso. Es por eso que hoy os escribo con ellas dos aún tumbadas en la cama (y son las 11:41 am), despues de haberlo hecho incontables veces. Quizas repitamos cuando se despierten. Os tendré informados.

sábado, junio 10, 2006


Una noche entre amigos nunca viene mal. Aunque ya sabemos como suelen terminar estas reuniones entre amigos que llevan tiempo sin verse. Uno queda con ellos, se junta en un ambiente más feliz por momentos, se bebe se habla y se cae en los excesos. Eso nos pasó ayer. Comenzamos tomando copitas por nuestra zona y acabamos yendonos a un concierto de los "noseque" a hora y media de donde estabamos. Lo cierto es que el concierto en sí no estuvo mal, quitando la gran cantidad de gente que nos apretujamos para verlos, aunque hasta eso tiene una lectura positiva a dia de hoy. Imaginaos un concierto con casi cinco mil personas apretujadas unos contra otros, y a cual más perjudicado. Bailabamos cantabamos y nos reiamos como hace mucho tiempo. El morbo vino entonces, y vestía un traje blanco apretado. Venía de la mano de su marido/pareja, pero eso no fue obice para que nos la comiesemos ( yo particularmente) con los ojos. Tal fue nuestra suerte que se pusieron justo ante nosotros. Ella que se dio cuenta rapidamente del efecto que había producido en nosotros le comentaba a su pareja lo de desaparecer de allí, pero esté no la hacía ni caso. Y es que ese concierto debía ser muy especial para él. Atodo estó, que yo seguia dale que te pego con la cervezita y poniendome más caliente cada vez que veía ese vestidito blanco, apretado contra su culo. Para apretarnos y manosearla ligeramente no hacía falta mucha excusa, pero cuando los músicos tocaron uno de los temas preferidos decidí actuar por mí cuenta. Mientras su pareja bailaba y cantaba a saltos, yo me aprete a ella desde atras, y en mi borrachera, deje que mis manos circulasen por sus muslos, subiendo desde las rodillas. Como estabamos tan rodeados de gente, ella ni siquiera podía darse la vuelta, aunque girando la cabeza me dijo, "pero que haces", "pará, que como se lo diga...". Yo le dija:" puedes decirle lo que quieras, pero me gustas y no voy a dejar de disfrutarte". Sus manos se vinieron atras, como para echarme de su lado, pero al no separar mis manos estas actuaron con mas libertad. Subí por sus muslos y alcanze su sexo desde debajo de su vestido con suma facilidad. Le roze la tela del tanga y pude notar sus labios vaginales con mis dedos. Ella me daba ahora pequeños tortazos en el brazo que la tocaba, aunque sin mucho esfuerzo, por lo que decidí no parar. Mi mano derecha la tocaba ahora directamente sobre el coño, mientras mi mano derecha paso de quitar sus manos a manosearla los senos. Su pareja mirando al frente, y ella con una mano metida en sus bragas y la otra manoseandola las tetas. Pude notar que eran duritas y que incluso sobre el vestido se empezaba a notar cierta erección. Ella me intentaba apartar ahora con más fuerza, aunque cada vez que me echaba hacia fuera yo me apretaba a su culo con más firmeza. En una de estas separe mi mano de sus senos, y la baje a mi bragueta para soltarme la polla que empezaba a estar erecta. Con la polla suelta hice ademan de volverla a tocar los senos, y cuando una de sus manos intento separar la mia, se la cogi y la lleve a mi polla. Me hubiese gustado ver su cara, en parte porque no la soltó, y en parte porque justo en ese momento comenze a clavarla el dedo. Pasó sus dos manos atras, y cogiendomela con ambas, agarrandome con suave firmeza, las dejo quietas mientras yo hacia movimientos de sube baja masturbandome con ellas. Era tal el calentón y el morbo de la situación, que no tarde en correrme sobre el vestido de ella, dejandoselo caer por sus manos. Ahora si que sentía humedo su sexo, ahora si que la notaba excitada a ella, que no hacía otra que mirar a su pareja, para cada vez que este la miraba devolverle una sonrisa. "Te tengo que follar ahora mismo" le dije, y soltando nuestras manos, volví a envolsarme la polla y la señalé los baños públicos. Se giró y le dijo a su pareja que iba al baño, que regresaría en unos minutos. Ni siquiera se molestó en preguntarla si quería compañía, simplemente le dijo "te espero aquí". Y ella salió hacia los baños mirandome. La seguí a unos pasos, y cuando por fin entro en uno de los baños me metí con ella en el servicio. Ni olia ni estaba tan sucio como pude pensar en un primer momento, aunque desde luego no me tumbaría a dormir en el. Ahora ella y yo estabamos frente a frente. "No sé lo que me hago" me dijo, "no te preocupes, tu dejame hacer a mí" le dije. Me aprete contra ella de frente, y la fuí levantando el vestido hasta sacarselo por encima de la cabeza. Comenzé a besarla y a rozar sus pezones sobre el sujetador. Sus manos bajaron rapidamente a por mi polla, que ya volvía a dar señales de guerra. La solté el sujetador, y a mordiscos y pellizcos la excitaba sus pequeños pezones. Con cada gemido y pequeño pellizco ella me retorcía un poco la polla. Tire su sujetador junto al vestido al suelo, y le bajé la cabeza para meterla la polla en la boca. Alabe sus intentos por tragarsela entera, mientras se movía con rapidez subiendo y bajando sobre ella. La levanté del suelo, y agarrandola con fuerza, la arranque el tanga desde un costado para, de un modo salvaje, meterla la mano desde detrás suyo. Su coño estaba tan humedo que la entraban con facilidad los dedos, asique decidí follarla sin más contemplaciones. Enganchandola desde detras, la solte mi mano, y subiendo ligeramente su muslo la penetré con fuerza. No sé que dirían fuera, pero los gemidos y gritos, asi como los golpes contra las paredes del Wc resultaban cada vez más escandalosos. Lo que en principio ere un grito mezcla de dolor y placer con la penetración acababa siendo gemidos de gozo. La folle desde detras, de frente y contra la puerta, sentado en el baño y acabamos de pie, con sus manos agarrandose al techo del baño, su cabeza volteandose con los ojos cerrados y corriendose al menos en tres ocasiones durante el polvo. aunque empezé a correrme casí dentro de ella, lo saqué y me corrí sobre su cara, que con la boca abierta hacía las veces de wc mientras yo eyaculaba. Lo cierto es que le cayó semen por toda la cara y el cuerpo y eso no dejo de provocarme un cierto morbo extra. La dí un beso y la dejé allí que se vistiese. Salí del baño y allí ya no quedaba nadie. Era todo una planicie en la que apenas quedaban ya unos poco scoches con gente reunida, unos mis amigos, y otro la pareja de esta mujer. Me reuní con mis amigos y marché, no sin echar un vistazo de como volvía ella donde su chico, con la ropa sucia, retorcida y sin tanga. Y oliendo a sexo por todos lados. Nos dimos los números, asique es probable que repita. Os tendré informados.

martes, junio 06, 2006


"¿Perdona, tienes fuego?". Si, espera espeté yo. Es curioso lo que nos cuesta contestar algunas preguntas tan simples. La situación no dejaba de ser violenta, pesé a ser esperada. Y es que sobre la toalla tumbado en la playa desnudo completamente me encontraba yo, dando fuego a una mujer desnuda completamente agachada hacía mí. Las playas nudistas es lo que tienen, que a parte de el placer de bañarse y tomar el sol desnudo, puedes unirle el de contemplar algunos cuerpos. Y el de está mujer era uno de esos que gustan de ser contemplados. Me fijé en ella desde que llegue a la playa. La ví allí tumbada al sol, solitaría, con una piel suave y unos senos no muy grandes pero turgentes y dorados al sol, y con unas caderas que cuando se giraba dandome la espalda, reflejaban una perfecta S sinuosa. No pude evitar pensar como sería hacerlo con ella, asi como tampoco pude evitar cruzar unas miradas con ella mientras yo me quitaba la ropa presto a tumbarme para tomar el sol. Cuando mi calenturienta mente no dejaba de atosigarme con imagenes excitantes, decidí meterme al agua, para rebajar mi ya prominente erección. Nada que hacer, puesto que a la vez que entré yo al agua la noté que me seguía con la mirada, y cuando salía del mar me cruze de nuevo con ella. Pude notar como sus pezones se pusieron en punta, durisimos, al contacto con el agua fría. Esté es uno de esos momentos en los que mi sexo manda por mí y puede hacer lo que le da la gana. Cuando Silvia(que así se llama) me pregunto si me importaría que se sentase a mi lado, yo ya pense en hacerlo con ella. No pude evitar verme haciendoselo directamente en el agua del mar, o sobre las toallas, rebozados en la arena, ante la atenta mirada de quienes nos secundaban. Me dijo que estaba harta de moscones, y que si la veían con alguien quiza dejaran de atosigarla. "¿Y si te atosigo yo?" pregunte, "Tú puedes atosigarme lo que quieras". Me lanze, le comente lo que estaba pensando y ella me paró. "No quiero que nos vean, pero me gusta la idea. Hagamos algo, aprovechemos el dia calentandonos y ya veremos como acabamos". El dia se me hizo eterno, tres veces estuve dandola crema por su cuerpo, pasando mis manos de arriba a abajo, y tres veces me dio crema ella a mí, no tanto para evitar las quemaduras, así como para aprovechar a manosearnos. Aún puedo sentir sus manos en mi culo, manoseandomelo, pasando por entre mis piernas para agarrar mi sexo. Aún notó sus pezones entre mis dedos, y la suavidad de su coño rasurado, cuando mi mano se deslizo por él. Hacia las seis de la tarde ya no soportabamos más. Nos metimos al agua y avanzamos hacía una cala mucho más pequeña. Ella hizo ademan de alejarse, pero agarrandola con rapidez tire de ella hacía mí. Cuando hice pie en la arena supe que ya no se escaparía. Cuando la arrime a mi cuerpo me puse tan excitado que podría haber explotado allí mismo. Follamos salvajemente sin salir completamente del agua. Note como sus piernas se abrían cada vez más a cada empellón. Note como sus gemidos y sus gritos se ahogaban con el ruido del mar. Sus arañazos en mi espalda cicatrizaban al momento con el salitre del agua, mientras pi polla no dejaba de penetrar en ella. Subiendola sobre mi cintura la fuí sacando poco a poco del agua sin dejar de fornicarla. La ausencía del agua nos hizo darnos cuenta rapidamente de lo calientes que estabamos y del calor que desprendian nuestros dos cuerpo sjuntos. La tumbe sobre la arena, y sacandosela, la gire sobre sí misma, levanté su pierna izquierda, y desde atras la penetré sin esperar a nada. Ahora ella estaba siendo completamente dominada, cuando quería que su sexo me presionara más bajaba un poco su pierna, mientras que cuando quería penetrarla profundamente la levantaba bien, para que me sintiese hasta el fondo. Cuando noté que el ritmo aceleradisimo de Silvia erá sinonimo de orgasmo, y que sus convulsiones no cejaban, la bajé totalmente la pierna, para desde atras follarla con dureza mientras mis manos la levantaban la pelvis y la acariciaban el clitoris, empujandoselo hacia delante con movimientos circulares, consiguiendo que se rozase con mi polla cuando la penetraba. Gemimos extasiados, y nos corrimos como dos animales en celo. Ahora toca volver, le dije yo, "Si, pero no sin antes repetir esto" me dijo Silvia. Y tuvimos que repetirlo.

lunes, junio 05, 2006

Me vais a disculpar, pero hoy no me encontré con ganas en todo el dia de relataros como fué el sabado. Hoy se dierón una serie de circunstancias que me han llevado a recordar lo importante que es lo que podemos hacer por otros. Vaya desde aquí mi pequeño granito de arena(no querría irme sin hacerlo, para ayudar a los más desfavorecidos. En mi Blog, a la derecha, no encontrareis las direcciones de otros Blogs a los que iros a leer. No por no saber de muchos y buenos, entre ellos los de cierta amistad, sino porque considero que es más necesario hacerme eco de una realidad. Y es que cada dia se están dando más situaciones en las que los pedófilos se aprovechan de los niños. Más dias en los que otros pobres que no pueden tener infancia, a los que apenas si les llega para comer. Y otras pobres a las que sus propias familias obligan a prostituirse, para el triste disfrute del occidental desnaturalizado, y algún que otro oriental sin pudor. Considero que las elecciones que yo tomé en mí vida de ejercer esta profesión fueron tomadas por mi libre determinación, no por obligación, ni por hambre. Y para luchar en la medida de mis posibilidades contra esa lacra edito hoy mi post. No acostumbro ni acostumbrare a hacer crítica social, pero a mis niños( a los de todo el mundo) que nadie me los toque. Por favor.

viernes, junio 02, 2006

Maria Jose es una mujer de armas tomar. Casada y con dos hijos, nunca a perdido el gusto poque los hombres la mirarán y la admirarán. Hoy Maria Jose me ha llamado. Mientras su marido está de pesca toda la noche y la mañana siguiente, ella quiere darse un homenaje en el plano sexual. Y es que como ella misma dice, mi marido ya no está para esos trotes, ni para esos ni para ningún otro. Así que ella cuando siente la necesidad y su marido marcha a disfrutar de lo que le gusta, ella se dedica a disfrutar de lo que más placer le da. Y eso es el sexo. Asíque allí llego yo, bien vestido, trajeado para la cita como ella me habia pedido, cuando me encuentro a una mujer de unos 48 años de edad, vestida simplemente con unos vaqueros y una camiseta de tirantes negra, tras la que se podían adivinar dos senos firmes. "Están operadas", me dijo, "y té pedí venir en traje, porque el último que vino como le dio la gana lo tuve que mandar para casa porqué no me gustó nada, tú en cambio si que acertaste a vestir bien". Una vez más la mujer toma la iniciativa cuando entro a su casa, y mientras ella se tumba en su cama, me pide que me desnude lentamente. Quiere que le haga un striptease masculino, "pero no como soleis hacer, quiero ver masculinidad, no que hagas como una chica mientras te desnudas". Así me voy desnudando sin bailar ni nada, simplemente marcando, apretando los musculos de la zona de mi cuerpo que van quedando a la vista. "Ummm, me encanta que se os marquen los abdominales, me encanta tocarlos y notarlos duritos", me dice Maria Jose, y yo prosigo con el striptease perseguido por sus ojos. Bajo mis pantalones y cuando solo me queda por quitar el boxer me dice: "acercate, eso ya te lo quito yo".
Así me pongo de pies sobre la cama, dejandole mis boxer a la altura de su cara mientras con sus manos me manosea sin contener su excitacion. No me desnuda aún, sin embargo, es ella la que se va desvistiendo. Tras la camiseta negra de tirantes se escondia un sujetador negor, innecesario a la vista de la turgencia de sus senos cuando se desprendio de él. Sus pezones se encontraban coronados por dos cicatrizes finas que los circundaban enrojecidas, dandoles apariencia de un tamaño mayor. Se despoja de los vaqueros y e queda sola con las braguitas, aún así no se corta en tocarse sobre ellas. "Me gusta tocarme mientras toco una buena polla, así me hago a la idea de como será". Maria Jose sigue tocandome por encima del Boxer, mientras yo me voy excitando viendola, viendo sus cicatrizes, viendo sus tocamientos, sintiendo su mano, deseando follarla salvajemente. Me despoja del boxer y mi polla que ya se empieza a convar hacia arriba la hace reir. "Una cosa así me merezco todos los dias para trabajar" dice ella, y yo no puedo hacer m´s que reirme pensando en como sería. Pienso en su jefe"Enhorabuena Maria Jose, por lo hecho hoy, le a tocado una buena polla, que usted la disfrute", y se lo digo a ella, para que nos riamos juntos. Tras el cachondeo y sin que me la haya soltado procedo a posar mis rodillas sobre la cama, para acercarme a ella. Ahora si que parece segura. Nuestros labios se cruzan en un beso, mientras una de sus manos permanece en sus braguitas y la otra en mi sexo. Mientras la beso voy tumbandome sobre ella, echandola sobre la cama, cubriendola a besos. Mis manos se posan sobre su cuerpo, mis labios bajan ahora por su cuello buscando besarla hasta el último rincón. "Tengo los pezones menos sensibles" me dice ella, "pero sé que tú puedes hacer que te note bien". Lo hago, mientras con mis dedos voy haciendo pequeños circulos por el interior de la cicatriz, de vez en cuando cierro las manos alrededor de sus senos apretandolos, notando la suavidad de su piel, aportando un suave masaje que la sensibilize. Mi boca se introduce uno de sus pezones, y mordiendo suavemente con las paletas consigo que profiera un ay muy suave, casi de placer, al que sigo estirando el pezón con mis labios mientras lo succiono. Sigo masajenadola, suavemente, con paciencia y sin prisa. Me gusta su piel, me gusta notarla los senos firmes, aunque sea por la silicona se que ella siente que me gusta, y eso la anima y excita. Mi boca baja ahora por su estomago, jugando con mi lengua a dibujar sobre su cuerpo. Su ombligo es una antesala de su sexo en la que me entretengo el tiempo justo para que su mente sepá de mis intenciones. Suavemente suelto sus senos y bajo mis manos a sus braguitas. Posando una de ellas sobre su pubis desde encima de las braguitas puedo notar sus palpitaciones. Con el costado de mi dedo indice paso por entre las piernas de Maria Jose, notando ciertamente el motivo de su excitación. Ahora poso mis manos a los costados de sus caderas y enganchando sus braguitas con mis dedos suavemente tiro hacia abajo. Un pubis con el vello recortado y cuidado se muestra ante mí. Bajo él, un par de labios carnosos y con una sabrosa humedad me piden batalla. "Follame directamente"me dice Maria Jose, y yo no puedo hacer otra cosa que obedecer. Posando la punta de mi polla sobre sus labios vaginales, acierto a jugar a introducirme en ella. Pasando arriba y abajo con la punta de mi sexo, separando sus labios, abriendola y excitandola. Quiero que esté lo suficientemente humeda para que la penetración sea placentera y sensible. No tarda mucho, y es que Maria Jose está excitadisima. Despues me reconocerá que llevaba toda la tarde masturbandose mientras pensaba en este momento. Follamos y follamos en la cama del matrimonio mientras su marido pescaba y nos miraba desde una fotografía. Follamos y gemimos y gritamos a la luna que estó era lo más hermoso del mundo. Y aunque siempre terminabamos corriendonos el uno a los ojos del otro, nuestra noche de pasión no tuvo final. Está mañana follamos en la ducha, mientras Maria Jose se limpiaba del semen que recorria su cuerpo de la última vez. Yo no podía dejarla solá en la ducha asique tomé parte con ella. Su marido se cruzo conmigo en el portal. Habia pescado una lubina. Sin duda tuvo una buena noche, pero me sé de alguien que la a tenido mejor.

jueves, junio 01, 2006


La cena se terció excitante. Carmen me miraba con ojos de deseo mientras cenabamos con la única compañia de unas velas y un buen par de platos de marisco fresco. Sus ojos brillaban a la luz de las velas como dos pequeñas centellas. Ciertamente estaba muy atractiva, con una camiseta con estampado llamativo, y un muy sugerente escote, que me sugirió que ella misma deseaba que sucediese algo. Asi fue que mientras cenabamos y brindabamos con champan a la luz de nuestra recién entablada amistad, no dejabamos de mirarnos con ojos sugerentes, ardientes a veces, profesandonos deseo con los labios sellados. Dos copas, tres, cuatro, y la conversación sube de tono. A la media hora Carmen ya esta sentada encima mio probando de mi mano el marisco, y dejando que le sirva otra copa. Bebemos y cogemos uvas de postre. A Carmen le encantan las uvas, las devora, yo sin embargo soy más pausado comiendolas. Empiezo a darselas tambíen a la boca. Primero con mi mano, suavemente ella se las come pasando sobre mis dedos sus suaves labios. Ahora yo me pongo una en mis labios y se la acerco. Su boca se posa sobre la mía y nuestros labios entran en contacto. Su lengua se introduce entre mis labios para retirar la uva, que desaparece, mientras nuestras lenguas no dejan de jugar entre sí. Con un beso apasionado que dura más de lo imaginable, damos por concluida la primera uva, de las muchas que comeremos esa noche de este modo. Dejamos la cena y abrazados como dos enamorados nos dirigimos a mi casa, besandonos con pasión cada vez más acelerados. Llegamos a casa y no la doy tiempo ni de pensarlo. Simplemente la agarro desde la entrada, y desnudandola con inusitada pasión, comienzo a perderme con mis manos por su cuerpo. Esos labios, ese cuello, mis manos perdiendose ahora por sus senos, bajo su ropa. Por fin logro notarla esos pezones que tan loco me han vuelto, y los atrapo entre mis dedos con firmeza. Nuestros labios se juntan una y otra vez, y ahora es ella la que me está desnudando a mí. Cuatro veces hicimos el amor hasta que la hora se le presentó tán tardía que aún no puedo saber que explicación dió en su casa. Recuerdo que a última hora, y despues de haber probado desde el suelo del pasillo, hasta el salón y la habitación, cuando Carmen se levanto desnuda para marcharse, no pude soportar la idea de no probarla y terminar a gusto, asique la agarre por sorpresa desde la cintura, y echandola nuevamente sobre la cama me puse sobre ella. Con su cabeza posada sobre la almohada, en una actitud inusitadamente sumisa para lo que ella era, le levante la cadera, dejandome a mi entera disposición un sexo que folle con pasión como pocas veces he hecho. Esa noche, a cada gemido suyo yo le pongo cara. Cuando hoy me cruce con ella por primera vez de nuevo(ayer no vino a trabajar), la note una mirada distinta a la de siempre. Se por sus ojos que quiere repetirlo, asique os tendré al tanto. Pero eso será otro dia, porque esta noche yo trabajare para alguien.