viernes, mayo 19, 2006

Me gusta el calor. Me gustan las noches calurosas, que nos alertan de la llegada del verano. Ayer se produjo una de ellas. Bochorno durante el día y el calor que no disminuye durante la noche. Ayer por la tarde me llamó por teléfono una mujer de voz joven preguntando por mí y por mis tarifas y características. Me dijo que se lo pensaría y yo la creí. Durante el rato que esperé a que volviese a llamar solo pensaba en lo bien que estaría si en el domicilio de esa persona tuviese una bañera con hielos. Eso sí, un minuto antes de que volviese a llamar me imagine en una cama pequeña, con una mujer que rebosaba sudor por todas partes y con mi voluntad a cero.
Me volvió a llamar, no habiendo pasado mucho rato desde la primera llamada. Me llamo Leire, me dijo, y quiero que vengas a mi domicilio. Una vez que me dijo la población me fui animando un poquito más. Se trata de un barrio elegante en una población de pudientes.
Me acerque en taxi, como hago siempre, y a medida que iba echándose la noche encima, iba observando que la zona por la que pasábamos era de chalets adosados. Me paró en uno de ellos, descendí y le pedí que me esperase al menos cinco minutos antes de marchar, con el consecuente extra. Cruce una puerta de entrada, una verja a mi derecha cubierta por setos que impedían ver el jardín de la casa. Un chalet de tres plantas con una terraza enorme. Llame a su interior y me abrió la propia Leire. No tendría más de veinticuatro años, ojos claros, bajita y delgadita, aunque con curvas. Creo que la visión de esta chica me proporcionó tal nerviosismo, que creí ser yo quien había contratado sus servicios. Ella dio su aprobado, y me pidió subir con ella a la terraza. Así lo hicimos, y al llegar pude ver una tumbona con la toalla encima, una cubitera con el hielo renovado y una preciosa vista del pueblo desde las alturas en las que nos encontrábamos. Dame un masaje, me dijo, y se fue despojando de la ropa que llevaba. Se quitó una camiseta verde y un pantalón de deporte negro que se ajustaba a sus muslos. Se quedó en bikini, un bikini de puntos verdes también. Se puso de espaldas y se despojo de la parte superior del bikini. Se tumbó y me dejo hacer. Yo me fui desnudando, quedándome solo con el bóxer negro. El calor era agradecido, por la brisa que pasaba, y porque la mujer que en ese momento se encontraba debajo de mí era de lo más apetecible. Me estaba empezando a poner erecto, solo de pensarlo, así que no espere más. Me puse encima de sus piernas, con mi sexo apretado contra el escueto bikini que tapaba su culo. Me gusta, dijo, y la erección era ya tan prominente que la polla se me salía del bóxer. Empecé a masajearla la espalda con ambas manos. A ratos paraba un poco y descendía mi cabeza para besarla por el cuello y tras la nuca. En uno de esos momentos descendí mis manos por el borde de su torso y comencé a girarlas alrededor de sus senos. Duritos y grandecitos, aunque no alcancé a tocarla los pezones me estaba volviendo loco de manosearla. El bóxer me apretaba como un muerto, así que me puse en pie dispuesto a deshacerme de el. Ella debió entender que lo que quería era que se diese la vuelta, porque así hizo, dejándome contemplarla casi totalmente desnuda. Me quite el bóxer despacito de pies, sobre ella tumbada mientras me abrazaba las piernas. Cuando me deshice de el, Leire llevo sus manos a mi polla, agarrándola con voluntad. Se levanto y se la llevo a la boca. Lo cierto es que yo no lo había pretendido, pero era tal el placer del sexo oral que no pude resistirme a que me lo hiciese. Cuando no llevaba ni un minuto haciéndomelo se la saco de la boca y me dijo: “quiero que me folles contra la barandilla de la terraza, quiero que me escuche todo el barrio como me follas con esa enorme polla”. La agarre desde las rodillas entonces, la levante al vuelo, y mientras mi boca se perdía comiéndola los pezones me aproxime a la barandilla. Allí la deposite en el suelo, la di media vuelta, y con firmeza me deshice de la parte inferior de su bikini. Me lancé a comerla el sexo y el culo, escuchándola gemir desproporcionadamente. Tenía el coñito tan pequeño y húmedo que solo de pensarlo me excitaba más y más. La masturbe con un dedo, luego con dos, mientras mi boca la mojaba y chupaba. Cuando ya note que mis dos dedos entraban sin dificultad me levante sobre ella, la gire hacia mí, y la puse mi polla entre sus piernas. No quería penetrarla sin estar totalmente seguro de que no le doliese, y eso solo se consigue si ella está tan excitada como para metérsela. Así fue que ella la apunto hacia su sexo. Me gustaría tener aquí exactamente lo que dijo, pero era algo así como: “uf, no sabía que esto era tan bueno”. Sus manos se posaron sobre mi culo, apretujándolo y clavándose, sus piernas se abrieron contra mi cintura abrazándome con ellas. Su culo se posó sobre la barandilla de la terraza y su sexo quedo a mi merced. La penetre suavemente, aferrándome a ella para evitar que se cayese. Su cara me decía que a medida que la iba cediendo por dentro, a medida que se iba abriendo a mí su placer iba aumentando, y su miedo disminuyendo. Follamos muy suavemente a la luz de la luna, los dos gimiendo ante la mirada de unos cuantos vecinos que ni siquiera se ocultaban tras las cortinas. Follamos durante mas de una hora a un ritmo suave y acompasado, sintiendo cada orgasmo como si fuera el último. Sentí que esa chica podría ser mi pareja y que estaba haciéndolo con ella, haciendo el amor al aire libre, a la vista de todo el mundo pero intocables. Acabamos follando más salvaje de lo normal, hasta para mí. Con gritos y gemidos por parte de los dos. Acabe eyaculando sobre ella, como si se tratase un juego morboso de una pareja desinhibida, y ella se llevo el semen a la boca. Acabamos besándonos y abrazados. Como tiene que acabar siempre un buen polvo.

13 Comments:

Anonymous Rita said...

uffff, qué calor me entra a mí también leyendo esto, a pesar de que en mi ciudad ahora mismo llueve y hace bastante fresco .... oye, muy buueno el texto de hoy, si senyor...!

Pero a raiz de lo que cuentas, la primera pregunta que me asalta es: "si se supone que la chica era tan mona y tan sexy, por qué crees que alguien asi y con esa edad recurre a los servicios de este tipo pagando?". Creo que, en tales condiciones, serían muchos chicos/hombres los que pagarían verdaderas burradas por estar en tu lugar, no?

Y otra cosa, te contó por qué razón quería follar en público y que la oyera todo el mundo???

Un beso y gracias por la historia de hoy

6:09 p. m.  
Blogger Salvaje27 said...

Gracias a ti rita, eso lo primero, porque tenerte de lectora hace que esto merezca más la pena. No me explico los motivos por los que queria que todo el mundo la viese y la oyera todo el mundo, precisamente si algo debemos saber los que trabajamos en esto, es no preguntar demasiado, y escuchar siempre. En cuanto a la pregunta de porque alguien así y de esa edad recurre a este tipo de servicios... Sinceramente, creo que tanto entre jovenes como entre adultos hay mucho misterio en cuanto al sexo de pago. Porque un empresario culto y atractivo va a un prostibulo? quiero pensar que simplemente ella lo necesitaba(acabó diciendome que necesitaba eso), que es lo que me dicen la mayoria de las personas con las que estoy, y creo que queria sentirse en manos de alguien que supiera lo que hace cuando se entregara, para saber lo que se puede llegar a disfrutar.
No dudo que esta chica tenga problemas para conseguir sexo con cualquier hombre, creo que los tenia para conseguir buen sexo. Y dinero no la faltaba.
Un beso Rita, y gracias a ti por leerme.

7:49 p. m.  
Anonymous Rita Peich said...

Nos ha jodio! :-) Yo también tengo necidad de buen sexo, como todo el mundo ... y la verdad es que me daba mucha envidia al leer el texto (aunque lo de hacerlo "en público" no me gusta.. al menos de momento). Confieso que alguna vez me he planteado el tema, si pasar de ahí, nunca me lo he planteado en serio. Y creo que sería genial follar con algien que conece tan bien a las mujeres (tanto en las necesidades físicas como en lo que va más allá) pero supongo que tengo una barrera personal que me lo impide.

En mi caso tampoco sería una cuestión de dinero: si bien no estoy forrada, seguro que me lo puedo permitir un par de veces ... aunque la verdad es que no tengo ni la menos idea de lo que puede cobrar un chico como tú por un servicio. En cualquier caso, es una cuestión moralista ... estúpida educación mojigata que se dio y se da en Espanya ... una lástima.

En fin, que en cualquier caso de momento me conformo en participar de mandera bouyerista/lectora de las experiencias que tienes a bien regalarnos en este blog. Gracias por compartirlas!

8:48 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Estoy con Rita, ¡Mucho calor! da leer tus historias. Y también me he preguntado por qué una chica joven y sexy requiere de los servicios de un gigolo. Lo entiendo muy bien en mujeres de mediana edad, cuarentañeras para entendernos, porque a mi lo de cuarentonas me suena a bruja. Quizá tengas razón, quería pagar porque eso tiene mucho morbo. Lo sé. Y en cuanto a hacerlo en público, a mí me parece estupendo provocar y supongo que eso es lo que quería también.
besos Chapi

10:18 p. m.  
Blogger Salvaje27 said...

Que público tengo. Estoy encantado de teneros de letoras, y eso hace que me esfuerce por mejorar en todo lo que os cuento. Gracias chicas, y por favor, vosotras no os preocupeis por el tema económico, solo de la complicidad que habeis mostrado aquí conmigo ya vale más que lo que pueda costaros. Gracias y un beso.

12:21 p. m.  
Anonymous Rita said...

Ufff... tú si que sabes regalar el oido, no me extranya que las vuelvas loquitas ...

...lástima de distancias, que si no... :-)

2:09 p. m.  
Blogger Salvaje27 said...

El primero que lamenta las distancias soy yo Rita. Un besote.

2:36 p. m.  
Anonymous Rita said...

Bueno: "lejos", "cerca"... todo es relativo ... dos personas pueden estar tumbados en la misma cama (e incluso una sobre la otra) y estar a millones de anyos luz.

Yo no me siento tan lejos de tí/vosotros ... En realidad, qué son 2000 km en comparación con la inmensidad del mar? :-)

Cada día un poco más cerca ... Rita

5:43 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Bueno, eso de a millones de años luz, tampoco. Yo prefiero el roce cercano, lo del cibersexo todavía lo encuentro frío.
¿Y cuántos kilómetros dices que nos separan, gigolo?
Chapi

12:28 p. m.  
Blogger Salvaje27 said...

Pues no lo sé, solo calculad como de lejos os queda Bilbao y echaremos cuentas. Besos.

3:28 p. m.  
Anonymous Rita said...

Pues según la Via Michelin --> Bibao-Munich: 1602 km ... ves como no estamos tan lejos???

Chapi, a propósito del cibersexo, y a raiz de un par de comentarios que leí en tu blog, este finde me lié la manta a la cabeza y he tenido mi primera ciber-aventura ...
... IM-PRE-SIO-NAN-TE ... no te digo más (aunque creo que he dado con un mago del tema)

Sigo creyendo que el presencial es mucho mejor, claro, pero jamás pensé que tal cosa fuera posible ... prueba a ver y ya nos cuentas

Un beso comunitario desde la distancia

9:54 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Vale, Rita, probaré. Echaré la caña por el ciberespacio a ver quien muerde el anzuelo.
Besos Chapi

2:57 p. m.  
Blogger Salvaje27 said...

Si os veis muy perdidas en el ciberespacio llamadme, que yo si que estoy perdido. Así por lo menos nos perderemos juntitos...

10:55 p. m.  

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