viernes, mayo 12, 2006

Ayer conoci a Claudia. No es su nombre real, por si alguien se lo pregunta, no sería tan osado de andar dando nombres reales de mis contactos por aqui. Claudia es una mujer de las que me atreveria a incluir entre la media de las que me visitan. unos cuarenta y cinco cincuenta años. Cuidada, con el maquillaje buscando ocultarme su edad, y aunque se presenta con resquemores sabe perfectamente lo que quiere. Una amiga del gremio me dijo en cierta ocasión que los hombres se presentan completamentes inseguros ante ellas, no asi las mujeres(aunque siempre hay excepciones). Claudia me llamo al telefono de contactos sobre las ocho y media. Aunque nunca se lo comento imagino que esa es la hora en la que empieza a ver que se le avecina la noche, y no quiere verse sola. Esta noche contara conmigo como acompañante. Quedamos hacia las nueve y media, y al concertar hora y lugar la pregunto si desea que la atienda de un modo especial al llegar. Me dijo que no, por lo visto Claudia no es una mujer acostumbrada a estas lides, quizas ni siquiera esté muy segura de lo que hace, solamente hoy se a sentido con la necesidad, o la apetencia suficiente para vencer a la timidez o al miedo que le decia siempre que no lo hiciera. A las nueve y cuarto yo ya lo tengo todo dispuesto, y como no cabia duda ella se presenta un poco antes de la hora. Los nervios la estaban pudiendo y queria que llegara la hora cuanto antes. Tras los saludos y la correspondiente y educada conversacion empezamos a conocernos. Me presento y le comento mi edad, mis caracteristicas, mis gustos, mis preferencias, mi tarifa...
Ella se presenta conforme en todo momento, aunque por el modo en que agarra la copa yo diria que los nervios la pueden. Una vez que ambos alcanzamos el acuerdo verbal y economico es momento de que yo consiga que se olvide de lo violento de la situación. El recelo que provoca en una mujer que por primera vez se va con un hombre a cambio de dinero es muy fuerte, asique se impone hacer algo que la divierta y la tranquilice. La propongo como si me tratase de un amigo de hacer un striptease para ella. Accede a mi pretensión(algo me decia que accedería) así que comienzo con mi show particular. Como lo primero que busco es precisamente conseguir que se olvide de los miedos procuro hacer movimientos graciosos y exagerados de meneo de culo y caderas.siempre sonriendo, haciendola ver que esto me divierte a mi tambien. Y es que me divierte a mi tambien. Me despojo de la camisa y la corbata, al compas de la música de full monty, no haciendo gestos obscenos para que no se sienta incomoda. Me arrimo a ella, y cogiendola suavemente de la mano la saco a bailar conmigo. Se levanta y se aproxima a mi. Comenzamos a bailar de manera divertida, pero no tarda mucho en darse cuenta de que lo que ella quiere es sexo, y empieza a deshinibirse. El contacto de sus manos con mi pecho y mi espalda así me lo dice. Sigo pegandome a ella mientras bailo, y cogiendola con suavidad del dorso de las manos, hago que se deslizen a mi culo. ya no necesito hacer más con sus manos, ella será en adelante la que las dirija. En un minuto ella estaba desvestida casi por completo sobre la cama. En dos minutos era yo el que estaba completamente desvestido dejandome contemplar por ella. En este momento es muy importante que ella sienta que tu eres seguro, que sabes lo que haces y que sabras hacerla disfrutar como se merece, como cualquier mujer se merece, como una diosa. Ella me pide que se lo ponga en la boca, y mientras lo hago consigo que mis labios se deslizen por su bajo vientre. La postura del 69, tan mítica como placentera, tan sensual, tan sexual, tan morbosa...
Tras unos minutos de sexo oral su vagina esta más que dispuesta, y sus manos comienzan a pedirme más de lo que mi lengua puede hacer por si sola. Salgo entonces con suavidad de su humeda y caliente boca, me incorporo de rodillas entre sus piernas, y agarrandola desde sus caderas la incorporo sobre mí. Esta postura ayuda a comenzar la penetración, porque te permite no introducirte de golpe, sino que le otorga a ella la potestad de la penetración, amen de que el pene se te reduce unos centimetros dentro de uno mismo por el tipo de postura. Empezamos así, y con cada intento se produce un gemido. Cuando quiero darme cuenta su vagina ya se encuentra totalmente adaptada a mí. cuando quiere darse cuenta ella, yo ya la tengo alzada sobre mi, con mis brazos levantandola en vilo sobre mi cadera. Me pongo de pies y la llevo contra la pared. Ahora soy yo el que controlara el tempo. Ahora todo yo estoy en disposición de entrar en ella, y ella tendra las manos libres para marcarme hasta donde. Estuvimos haciendolo asi hasta que ambos alcanzamos el orgasmo. Aún me duele un agarron que me propino en el pecho izquierdo. Aún puedo escucharla gemir. Aún fue mejor cuando lo repetimos en la cama.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Muy interesante ... de veras ... me an~ado el link de tu blog a mis favoritos y espero seguir leyéndote: sigue regalándome buenas ideas

Un saludo, Rita

8:13 p. m.  
Anonymous Rita Peich said...

Por cierto, si quieres poner una foto de tu colita, sugiero que te hagas una en condiciones. Bien está dejar una parte a la imaginación, pero es que esta foto es un tanto cubista ... venga, otro intento...

8:59 p. m.  
Blogger Salvaje27 said...

gracias rita, la siguiente vez que ponga una foto la hare bien hecha, y no la que tenia hecha. De cualquier modo esta foto estaba hecha por una persona especial, por tanto entiendeme si la daba un sitio preferencial. Gracias y espero que me sigas leyendo.

12:02 a. m.  

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