martes, mayo 30, 2006


Hoy he quedado con Carmen.
Carmen es una de las jefas de la empresa para la que trabajo. Como yá dije en el primer post no solo me dedico a ejercer de gigolo, tambien trabajo en una empresa de servicios. Carmen es una de mis jefas, que si bien nunca me ha mandado nada directamente, me consta que ostenta un cargo de jefatura, justo por debajo de director y subdirector. Tomé la decisión de quedar con ella y lanzarme, despues de muchas noches de soñar con ella en la soledad de mi casa. Durante el día, cuando permanezco en las oficinas no puedo quitarla el ojo cada vez que pasa por mi lado. Es una mujer mayor que yo, de unos 38 años, con el pelo castaño claro, caderas no muy amplias, y que acostumbra a vestir faldas o pantalones que resalten su culo en pompa. Sin embargo no es eso lo que más me atrae de ella. Al simple morbo de pocer tener algo con un jefe directo, se le une la excitación que me produce mirarla fijamente a los senos cada vez que trae camisas blancas. Y es que pese a que sus pechos no son muy grandes, sus pezones resaltan terriblemente, mostrandose detras del sujetador y la tela de la camisa. Aún recuerdo que ayer, cuando ella entró en la oficina en la que yo me encontraba, se le hincharon pronunciadamente debido al chorro de aire acondicionado que le caia encima. No pude contenerme, y cuando ella se fue de la oficina la aborde al punto de entrar juntos al ascensor. Hemos quedado hoy por la noche en un restaurante cerca de mi casa. Ella está casada, y no sé si tiene hijos, pero no me importa. Hoy pienso decidirme. Os tendre informados.

domingo, mayo 28, 2006

Salí de la habitación completamente desnudo, dispuesto a advertir de que yá podría pasar el siguiente, cuando advertí que en la sala ya no quedaba nadie. Me dirigí a la cocina y al baño, intentando localizar a alguno de los otros dos compañeros que a priorí deberían quedar libres. No los localize, asique termine por meterme en la habitación en la que en principio solo se encontraban Enric y Lucía. No fue así. En la habitación el cuerpo de Lucia se encontraba atrapado entre los cuerpos de Marco y Hector, que la follaban sin compasión. Enric se encontraba en un lado, con la polla aún gruesa de haber terminado no hace mucho. Tienes a Claudia esperando, le dije. Y tú a Lucía, me dijo Enric, asíque hazme un favor, y no te cortes con ella. Lo cierto es que yo no sabía muy bien que hacer con ella. Mientras Marco se follaba su boca Hector hacía lo propio desde debajo de ella con su sexo. ¿Por detrás? pregunté yo. Lucía se sacó la polla de Marco de la boca y dijo, si cariño, pero dame muy suave, no quiero que me duela.
No sé sí era la morbosísima situación en la que yo participaba, o el hecho de hacer sexo anal, solo sé que me puse erecto nuevamente, y con unas ganas enormes de actuar. Así, me levante sobre Lucía y Hector, y me puse de cuclillas, posando mi mano sobre su ano. Hector no hacía ademan de aminorar la marcha, asique si no quería producirla mucho dolor tendría que excitar sus enfisteres con mucho cuidado, con suavidad, para conseguir introducirme. Lo fuí haciendo con cuidado, jugando con la falange de mi dedo indice sobre el contorno de su ano. Los gemidos de Lucia se notaban apagados porque la polla de Marco le tapaba la boca, no obstante la situación era de lo más excitante. Introduje suavemente la punta de mi dedo, observando como poco a poco su ano se iba abriendo al paso de este. La piel de Lucia estaba tan excitada que hasta el último de sus vellos se encontraban ya en punta. Mi dedo indice apenas se introducía ya hasta la mitad, notando como latía el interior del culo de Lucia, cada uno de sus musculos. Hacía pequeños giros ahora con mi dedo indice, buscando que se abriese un poco más. Suavemente, mientras la polla de Hector la follaba sin compasión. Cuando mi dedo rozaba por la parte del ano más cercano a su sexo podía notar el movimiento de Hector dentro de ella. Casí podía sentir su excitación. Me acerque el bote de vaselina liquida, y me eche unas gotas sobre los dos dedos. Ahora introduciría el indice y el corazón. Suavemente tambien, con mucho cuidado, aunque ya no tanto como al principio. Lucía estaba en extasis practicamente, y en esta situación conseguir que sus enfisteres se suelten es más sencillo, porque no está tan pendiente de el dolor, como del placer que está sintiendo. Mis dedos se introdujeron casí con facilidad, moviendose en el interior con lentos giros. Si bien no los introduje demasiado, el ano precisa aún más que la vagina de cuidado a la hora de abrirlo, no así de la profundidad de la penetración. Así un ano bien cedido admite ser penetrado por una polla de practicamente cualquier largo. Eso sí, hay que trabajarse el cederlo, porque no suele ser habitual este tipo de relación. Cuando finalmente pose sobre su ano mi polla, note que se cerraba un poco. Empezaba a temer la penetración anal, seguramente por alguna mala experiencia. Pose mi mano sobre su cuello, acerque mi cabeza a su oido y la dije: "tranquila, no te dolera". Mi punta se apoyo sobre su ano, eche un pequeño chorro de vaselina que impregno a ambos, y haciendo pequeñisimos giros, probe a entrar. Su ano no me admitía, al menos en principio, se estrechaba ante mí, asique probe a empujar un poco sobre el. Cogiendome con las manos aprete el capullo para que se introdujese, y así irla cediendo. Penetre en ella, y mi polla latía en su interior, sintiendo la presión de los musculos de su ano. Me movía hacía dentro con firmeza pero despacio, ella gemía. La polla de MArco ya no la callaba, aunque era chupada con avidez a momentos. Hector la follaba ahora con movimientos más acompasados, y en la habitación contigua se podia oir ahora los gemidos de Claudia, a quien Enric estaba complaciendo sin pudor. La situación era de lo más excitante. Cuando por fin consegui introducirme hasta una medida que permitieras el movimiento pelvico, procedi a salirme con suavidad. Acompasado con Hector, cuando su polla la penetraba por delante la mia salía, y viceversa. Lucia, gemia de placer, dando gritos cuando los dos nos descompesabamos y coincidiamos en aun punto de su interior. Sus brazos se aferraban a Marco, clavandose en su culo, marcandole unos movimientos cada vez más lentos, pues ya no estaba Lucía para marcar ritmos. Así penetrada por tres hombres que la tomaban proporcionandola placer, pensando unicamente en su lujuria. Nuestras manos la manoseaban por todo el cuerpo, desde la nuca y la base de su cabeza que tomaba Marco, hasta sus senos tomados por Hector, o su espalda y sus piernas, que yo manoseaba con placer. Hector dijo, "así cariño, correte en nosotros" y así sucedio. Lucia se corria en un orgasmo que se me antojo eterno, por lo pronunciado de sus movimientos, y por el grito que profirió, soltandose la polla de la boca. Con Lucía derretida de placer por su orgasmo, y los gemidos de la habitación contigua, nosotros seguimos proporcionandola sexo, cada vez con más fuerza. Note como mi polla se hinchaba dentro de ella, sintoma de estar a punto de estallar, vi en la cara de Hector y Marco que tambien estaban por la labor, y una Lucia a quien el orgasmo parecía ya un continuo con cada movimiento. No sé deciros si Lucia tuvo un solo orgasmo eterno o diez, solo sé que cuando nos corrimos sobre ella, Lucia no dejaba de apretarnos a su interior. Recuerdo cual fue su última frase: "Ya veras cuando cuente a mis amigas que me folle un metro de pollas", nos dijo, y no he podido dejar de reirme desde entonces. A alguna le apetece probarlo?

viernes, mayo 26, 2006


Esta noche acompaño a Enric a su local. Enric es otro compañero que se dedica a los espectaculos de striptease y como acompañante. Esta noche me a pedido que lo acompañe, pues tiene un compromiso muy especial. En la mesa que nos tiene reservada me acompañan otros dos conocidos y colegas de profesión. Marco y Hector, llevan esperandonos del orden de media hora y parecen impacientes por contarme a que se debe esta reunión. La explicación no se hace esperar. Mientras Enric marcha a camerinos a prepararse para una función a la que en principio no va a asistir demasiada gente, Marco me comenta que el motivo de que estemos reunidos los cuatro es una despedida de soltera. Por lo visto,a la futura esposa le acompañan una serie de amigas que decidieron, a la par que ponían escote, que como el futuro marido se habría de ir a un espectaculo similar de señoritas, ellas no serían menos. Con lo que no contaban era conque la que programo la asistencia a este club, tambien habia programado una cita para ella y su amiga con el Boy y otros tres Gígolos. El grupo de féminas en cuestión se encontraba ya bastante mermado(al parecer al local entraron siete amigas y ya solo quedaban cuatro), y espectantes ante la última funcion de mi amiggo Enric. No se hizo esperar, y Enric ejercio de Boy al más puro estilo, con pajarita y tanga desvistiendose poco a poco, y terminando por desnudarse delante de la futura esposa de alguien. No me hizo falta pensar mucho para saber quien era la amiga que nos había contratado. Se trataba de una mujer de unos cuarenta años, algo rellenita y con pecas, que lucia un atrevido vestido de noche, resaltando sus senos y sus piernas. Y lo advertí, porque en cuanto Enric se sento sobre la futura esposa, a esta mujer le falto tiempo para agarrar el miembro de mi colega y sopesarlo.
Terminó la función, entre aplausos más o menos generales, y nosotros permanecimos en la mesa que Enric nos asigno. Las ordenes eran no hacer nada hasta que llegase Enric y ellas nos llamasen. Enric llego y paso a saludar a la futura esposa y las amigas. Eramos cuatro para cuatro, pensé yo, ahora estaría perfecto. No fue así, Enric vino a nuestra mesa y nos pidio paciencia. Al poco rato, dos de las cuatro mujeres que se encontraban allí sentadas se levantaron y se marcharon tras terminar sus copas. No lo había distinguido, pero desde el momento que Enric vino a sentarse con nosotros, Lucía(pues así se llamaba la amiga) y Claudia no nos habían quitado ojo. Nos acercamos los cuatro a su mesa, y comenzamos a charlar. Yo me sente junto a Lucia, pues parecía la más habladora y decidida. Ella nos dijo que nos había contratado para que su amiga Claudia pudiese elegir por fin lo que ella se empeña en llamar un hombre que la descubriese los placeres que se perdía al casarse. Nosotros jugabamos a quitarle hierro al asunto, alegando que no somos más que nadie, y que lo único en lo que verdaderamente nos distinguimos es en el trato y quizas algo en el morbo, pero a la vez jugabamos a coquetear con ellas. Así, los seis nos levantamos no mucho tiempo despues y salimos del local en dirección a la vivienda de Lucía. Explicaros como fue la noche me resulta dificil incluso a mí mismo, porque me despierta un enorme morbo recordarlo. Claudia se metió en una habitacion de la casa y se quito el ridiculo disfraz de mujer polla que llevaba, mientras Lucía empezo a acaramelarse con Enric. El juego era bien simple, Claudia quería que fuesemos pasando uno por uno por su habitación, mientras tanto Lucía daba buena cuenta de nosotros tambien desde fuera. Nos hicieron poner en fila, y desnudarnos ante ellas. A cada prenda que caía le acompañaba un sentido um, seguido de toda clase de piropos subidos de tono. Nos miraron detenidamente uno por uno una vez estuvimos desnudos, y Claudia me eligió para comenzar. Así, entre con ella en la habitación, Claudia luciendo apenas un sosten blanco de aros y un tanga beige. Se quito el sosten, y por un momento pensé en la suerte que tendría el marido en tener una mujer tan morbosa. Me tumbó en la cama, y comenzo a comerme el miembro mientras yo la observaba con el cuello inclinado. "Ahora quiero que me lo comas tú", me dijo, y yo accedí. "Comemelo bien, que tengo que estar preparada para que me folleis los cuatro, y despues de ti dudo que ninguno quiera chuparmelo". Podría haberle dicho que en eso no habría problema, pero me lo callé y decidí darla un trato ejemplar con mi lengua. Besandola sobre el tanga, acariciandolo suavemente con mi lengua, humedeciendolo desde la fina capa de tela que lo recubría, observé que Claudia gemía de placer a cada movimiento de mi lengua. Procedi a quitarla el tanga, con suavidad, pero ella no quería, y se lo quito de un golpe rapido. "Comeme así, como estabas haciendo" me dijo. Y yo asentí, obedeciendola y preguntandola cada poco si le gustaba. Sus respuestas apenas eran gemidos, y del otro lado se escuchaban los cada vez más prominentes gemidos y jadeos de Lucía y Enric. Tras unos minutos en los que su sexo se iba deshaciendo ante mi boca, Claudia se iba deshinibiendo cada vez más, hasta que acabo por decirme: "ahora, quiero que me folles ahora, por favor". Sú por favor me sonó raro, despues de escuchar la determinación con la que esa noche estaban haciendolo todo, pero lo tomé como una muestra de placer por su parte. Estaba tan sensible, que hasta me lo pide por favor, porque lo necesita. Me acerque a ella, y ahora si con suavidad, me preste a introducirme en ella penetrandola. Su sexo era cliente y humedo, una sensación de abrazo me recorrio, a la vez que la escuchaba gemir a medida que mi pene la cedía con suavidad desde su interior. Me recreé en la parte más externa de su sexo, haciendo pequeños giros y ligeros movimientos de pelvis. Si de verdad Claudia tenía pensado acostarse con los cuatro, lo que mejor la vendría sería que de principio su sexo se ensanchase al máximo, para evitar que los roces terminasen por producirla dolor. Los giros de mi sexo en el suyo la estremecían, la ocasionaban autenticos estertores de placer. Cuando por fin la noté especialmente accesible, me introduje en ella con suavidad. Cada milimetro que la penetraba iba notando como se abria, en una mezcla de calor y humedad, como si fuesen dos labios que me comen y a la vez me abrazan sensualmente. Claudia se aferro a los hierros de la cama, dejandome sus senos a la altura de mis labios, momento en el que noté la más que prominente erección de sus pezones. Claudia subía y descendia sobre mí acompasadamente, manteniendo un ritmo relajado pero sumamente placentero. Cuando hubo pasado unos minutos de suave penetración comenzó a acelerar el ritmo. Sus senos botavan ahora con más rapidez, casí golpeandose, y su cuerpo subía y descendia sobre mí, apretandose en cada movimiento. Cuando la notaba que paraba el ritmo por cansancio, yo la levantaba suavemente con mis caderas y giraba dentro de ella, produciendola un escalofrio desde dentro. Su cara estaba descompuesta cada vez que se sentaba sobre mí, o cada vez que yo giraba sobre ella. Se había abandonado al placer, asique decidí llevarla hasta el final. La cogi de las muñecas, y la gire sobre la cama, me situe sobe ella, sin dejar caer mi peso y puse sus manos en mi espalda. Me aprete contra ella, hasta notar cuanto de mí era suficiente en su interior y comenze a penetrarla cada vez más deprisa. Acabamos de un modo frenético, propinando unos empellones salvajes que Claudia acompañaba con gritos y gemidos cada vez más altos. En uno de ellos la note especialmente callada, y despues vino el terremoto. Un orgasmo la hizo sucumbir brutalmente, agitandose aún sin fuerzas, de un modo salvaje, conmigo dentro recibiendola. Yo proseguía cada vez más hinchado, de modo que eyacule dentro del preservativo, y dentro de ella, para que me sintiese mientras orgasmaba. Se aferro a mi el casi medio minuto que pareció durarla el orgasmo, apretandome y susurrandome cosas inconexas. Ya puedes irte, me dijo, tras relajarse un poco y darme un beso en los labios. Llama al siguiente, y dile por favor que se esmere tanto como tú, que esto no lo olvidare.
Lo que sucedio cuando salí de la habitación os lo contare en el siguiente post. Espero que os guste...

domingo, mayo 21, 2006

Es Viernes, hacía las dos y media. A Sandra el juez le acaba de dictaminar el divorcio, y a castigado a su marido a una condena aún pendiente de revisión, por el continuo maltratato al que la ha tenido condenada tantos años. Sin hijos, Sandra está hoy más libre que nunca, pero tambien más sola. Me llama sin contarme nada, y cuando me acerco a su casa me invita a una copa. Yo la noto que exhala felicidad, pero que sin embargo la veo los ojos cristalinos, señal de que a llorado. Cuando me aproximo a ella y la abrazo para preguntarla que tal está me cuenta el motivo de sus lagrimas. Por fín soy libre, termina diciendome. Yo le digo, pero eso, hay que celebrarlo como dios manda, no? "si, asi es", me dice ella, pero ya no me quedan amigas de cuando era soltera. Entonces iremos a celebrarlo tu y yo Sandra. La cojo del brazo y me la llevo al taxi. Vamos a cenar en una marisqueria, muy buena comida, y un ambiente muy distendido. Ella me saca unos quince años, pero esta noche no importa, porque está noche es de ella. Terminamos de cenar todo lo que hemos querido, y el dueño del local, que es amigo mio, ni siquiera nos trae la cuenta. Vamos a un local de copas, bailamos, reimos, disfrutamos. La veo coqueta bailar y reir con otra gente. Me gusta, está disfrutando de su celebración. A veces viene a mi como preguntandome que hacemos, a lo que yo le digo, este es tu dia, aqui solo soy tu amigo que te acompaño en la felicidad. En varias ocasiones se me echa a llorar y me besa. Son besos profundos, que desprenden tanta pasion como afecto y agradecimiento. Regresamos a su casa a las cinco de la mañana. Cansada, agotada de tanto bailar, mientras se cambia yo la preparo la bañera. Entra en el baño y se desnuda ante mi, presta a introducirse en la bañera. "Nunca me habian preparado un baño" me dijo, "gracias", y yo la note que me lo agradecia desde su corazon. La bañera no es muy grande, asique en lugar de introducirme yo tambien, me quedo a un lado y me despojo de casi toda mi vestimenta. Cojo una esponja y la voy frotando por su cuerpo, suavemente. El agua está caliente, y Sandra con los ojos cerrados disfruta ya de su bien ganado masaje. Mis manos pasan sobre sus hombros, sobre su pecho, suavemente, haciendo pequeños circulos, ahora descienden bajo el agua. Separo suavemente sus muslos y mientras la suave esponja natural desciende sobre su sexo uno de mis dedos se separa del resto para entreabrir su sexo. "Si, mi vida, asi suave" me dice, y yo no puedo por menos que tener cuidado de esa joya que esta entre mis manos, y que un dia alguien quiso romper. La rozo con cuidado en un par de ocasiones más, y termino de despojarme de la ropa. Mi sexo ya empezaba a estar erecto, asique ante la molestia de mi ropa interior decidi que era mejor deshacerse de ella. Sandra me ve y se rie. Me gusta que se ria, porque es una risa sana, de felicidad. Me meto en la bañera con ella y me tumbo encima suyo, sin dejar caer todo mi peso, solo quiero que me sienta, y acercarme a besarla con dulzura. Nos besamos, al principio suavemente, despues mas avidos. Sus piernas se entrecruzan detras de las mias, y sus manos se pasean atrevidas por mi espalda, por mi pecho en incluso por mi culo y mi sexo. La gusta masturbarme mientras yo la beso por su humedo cuerpo. Como la bañera es muy pequeña decidimos levantarnos, pero no será por separado. La cojo de la espalda, bajo sus brazos y la elevo sobre mi contra la pared de la bañera. Juntando nuestros cuerpos, sintiendonos, nos besamos. Agarro el cable de la ducha y comienzo a despojarnos de jabon, para entrever mejor su cuerpo. Unos pezones duros ya de excitación, y un cuerpo que se va descubriendo a mi a medida que baja la espuma. Sus piernas descienden y se posan en el suelo. Sus manos se aferran a mi culo, mientras el telefono de la ducha gira sobre ella. Lo poso sobre su sexo, lanzando un chorro medianamente fuerte. La gusta, asique decido acompañar al chorro de mi boca. El vello descuidado de su sexo totalmente mojado ahora me obliga a ayudarme de un dedo para separarlo de mi lengua. Mientras mi boca la come con avidez el chorro de ducha la golpea en su sexo suavemente. Permanezco comiendo su sexo durante al menos un cuarto de hora. Su primer orgasmo, a los cinco minutos apenas fue audible, aunque ella me agarraba y me goilpeaba en la espalda dando grititos y gimiendo. Su segundo orgasmo mientras yo la comia fue más audible, fue como si se estuviera deshaciendo. Segui besando su sexo mientras se recuperaba de este segundo orgasmo y la preparaba para el tercero. Si algo he descubierto de las mujeres, es que a medida que van llegando los orgasmos aumenta su sensibilidad, aunque no es tan simple ni sencillo, puesto que en el momento de llegar hay que actuar con muchisima mas suavidad que al principio y volver a provocar ese cúmulo de deseo que la enciende para el siguiente. Sigo besandola por muslos y sexo, y de vez en cuando subo a besarla en la boca para que sepa que todo esto es por ella. La noto encendida de nuevo, prueba de ello es que ya no mantiene semicerradas sus piernas, sino que las abre completamente, y me dice "metemela, quiero sentirte dentro". Me incorporo, me acerco a ella, y besandola en la boca y despues por el cuello, aferro mi sexo con una mano y lo dirijo hacia ella, que ya tiene preparada su propia mano para dirigirlo. Noto cada milimetro de ella que se abre al paso de mi miembro. De la humedad del agua exterior, paso a una humedad calida, sintiendo dos labios que se abren abrazandome. Sandra gime y me muerde suavemente. Me clava sus uñas y apretuja mi espalda. Apenas penetrada, vuelvo a salir para que se vaya relajando suavemente. Su sexo esta tremendamente sensible, y eso hay que cuidarlo. Con un ritmo lento, acompasado vuelvo a ella, con suavidad, con lentitud. Cuando he llegado al mismo punto que antes noto que su sexo se entrecierra un poco mas, asique penetro muy suavemente. Asi hasta que ambos nos completamos el uno al otro. Aumentamos el ritmo mirandonos fijamente a los ojos. Los suyos me decian gracias, te deseo, y me gusta. Los mios no se lo que decían, pero yo tambien le estaba dando las gracias a ella. Gracias por permitirme conocerte como mujer, gracias por recuperarte, y te deseo, porque la deseaba con todas mis fuerzas. Se noto, porque follamos salvajemente al final, gritando y gimiendo los dos a cada empellon. Recuerdo cada golpe de cara con el sonido de nuestro cuerpo contra la mampara, sus gemidos a cada movimiento, su vello en punta, su piel sensible a cada roce...
Estuvimos follando en la bañera durante hora y media, y tuvimos que repetirlo en la cama. Al final salí de su casa el domingo sobre las diez de la mañana, contento, sin dormir, pero eso si, duchado y limpio. Y contento de tener una nueva amiga, a la que por supuesto, ni he cobrado ni cobrare.

viernes, mayo 19, 2006

Me gusta el calor. Me gustan las noches calurosas, que nos alertan de la llegada del verano. Ayer se produjo una de ellas. Bochorno durante el día y el calor que no disminuye durante la noche. Ayer por la tarde me llamó por teléfono una mujer de voz joven preguntando por mí y por mis tarifas y características. Me dijo que se lo pensaría y yo la creí. Durante el rato que esperé a que volviese a llamar solo pensaba en lo bien que estaría si en el domicilio de esa persona tuviese una bañera con hielos. Eso sí, un minuto antes de que volviese a llamar me imagine en una cama pequeña, con una mujer que rebosaba sudor por todas partes y con mi voluntad a cero.
Me volvió a llamar, no habiendo pasado mucho rato desde la primera llamada. Me llamo Leire, me dijo, y quiero que vengas a mi domicilio. Una vez que me dijo la población me fui animando un poquito más. Se trata de un barrio elegante en una población de pudientes.
Me acerque en taxi, como hago siempre, y a medida que iba echándose la noche encima, iba observando que la zona por la que pasábamos era de chalets adosados. Me paró en uno de ellos, descendí y le pedí que me esperase al menos cinco minutos antes de marchar, con el consecuente extra. Cruce una puerta de entrada, una verja a mi derecha cubierta por setos que impedían ver el jardín de la casa. Un chalet de tres plantas con una terraza enorme. Llame a su interior y me abrió la propia Leire. No tendría más de veinticuatro años, ojos claros, bajita y delgadita, aunque con curvas. Creo que la visión de esta chica me proporcionó tal nerviosismo, que creí ser yo quien había contratado sus servicios. Ella dio su aprobado, y me pidió subir con ella a la terraza. Así lo hicimos, y al llegar pude ver una tumbona con la toalla encima, una cubitera con el hielo renovado y una preciosa vista del pueblo desde las alturas en las que nos encontrábamos. Dame un masaje, me dijo, y se fue despojando de la ropa que llevaba. Se quitó una camiseta verde y un pantalón de deporte negro que se ajustaba a sus muslos. Se quedó en bikini, un bikini de puntos verdes también. Se puso de espaldas y se despojo de la parte superior del bikini. Se tumbó y me dejo hacer. Yo me fui desnudando, quedándome solo con el bóxer negro. El calor era agradecido, por la brisa que pasaba, y porque la mujer que en ese momento se encontraba debajo de mí era de lo más apetecible. Me estaba empezando a poner erecto, solo de pensarlo, así que no espere más. Me puse encima de sus piernas, con mi sexo apretado contra el escueto bikini que tapaba su culo. Me gusta, dijo, y la erección era ya tan prominente que la polla se me salía del bóxer. Empecé a masajearla la espalda con ambas manos. A ratos paraba un poco y descendía mi cabeza para besarla por el cuello y tras la nuca. En uno de esos momentos descendí mis manos por el borde de su torso y comencé a girarlas alrededor de sus senos. Duritos y grandecitos, aunque no alcancé a tocarla los pezones me estaba volviendo loco de manosearla. El bóxer me apretaba como un muerto, así que me puse en pie dispuesto a deshacerme de el. Ella debió entender que lo que quería era que se diese la vuelta, porque así hizo, dejándome contemplarla casi totalmente desnuda. Me quite el bóxer despacito de pies, sobre ella tumbada mientras me abrazaba las piernas. Cuando me deshice de el, Leire llevo sus manos a mi polla, agarrándola con voluntad. Se levanto y se la llevo a la boca. Lo cierto es que yo no lo había pretendido, pero era tal el placer del sexo oral que no pude resistirme a que me lo hiciese. Cuando no llevaba ni un minuto haciéndomelo se la saco de la boca y me dijo: “quiero que me folles contra la barandilla de la terraza, quiero que me escuche todo el barrio como me follas con esa enorme polla”. La agarre desde las rodillas entonces, la levante al vuelo, y mientras mi boca se perdía comiéndola los pezones me aproxime a la barandilla. Allí la deposite en el suelo, la di media vuelta, y con firmeza me deshice de la parte inferior de su bikini. Me lancé a comerla el sexo y el culo, escuchándola gemir desproporcionadamente. Tenía el coñito tan pequeño y húmedo que solo de pensarlo me excitaba más y más. La masturbe con un dedo, luego con dos, mientras mi boca la mojaba y chupaba. Cuando ya note que mis dos dedos entraban sin dificultad me levante sobre ella, la gire hacia mí, y la puse mi polla entre sus piernas. No quería penetrarla sin estar totalmente seguro de que no le doliese, y eso solo se consigue si ella está tan excitada como para metérsela. Así fue que ella la apunto hacia su sexo. Me gustaría tener aquí exactamente lo que dijo, pero era algo así como: “uf, no sabía que esto era tan bueno”. Sus manos se posaron sobre mi culo, apretujándolo y clavándose, sus piernas se abrieron contra mi cintura abrazándome con ellas. Su culo se posó sobre la barandilla de la terraza y su sexo quedo a mi merced. La penetre suavemente, aferrándome a ella para evitar que se cayese. Su cara me decía que a medida que la iba cediendo por dentro, a medida que se iba abriendo a mí su placer iba aumentando, y su miedo disminuyendo. Follamos muy suavemente a la luz de la luna, los dos gimiendo ante la mirada de unos cuantos vecinos que ni siquiera se ocultaban tras las cortinas. Follamos durante mas de una hora a un ritmo suave y acompasado, sintiendo cada orgasmo como si fuera el último. Sentí que esa chica podría ser mi pareja y que estaba haciéndolo con ella, haciendo el amor al aire libre, a la vista de todo el mundo pero intocables. Acabamos follando más salvaje de lo normal, hasta para mí. Con gritos y gemidos por parte de los dos. Acabe eyaculando sobre ella, como si se tratase un juego morboso de una pareja desinhibida, y ella se llevo el semen a la boca. Acabamos besándonos y abrazados. Como tiene que acabar siempre un buen polvo.

miércoles, mayo 17, 2006


Esta fotografia se la dedico a Chapi, la creadora del Blog chapi escarlata, en cierta medida inspiradora mia. Hoy a tenido a bien colaborar con una foto de su hermoso cuerpo, y yo me he comprometido a hacer lo propio. Como no podía ser menos se lo dedico a mi fan número uno en el otro lado del mundo. Besos.

martes, mayo 16, 2006

MAl dia, buena noche. Despues de un Domingo haciago en el que espera poder reenchufarme al blog a escribir mi anecdotario, una serie de infortunios en forma de enfermedad se han cebado en mi. Afortunadamente no se trata de ningun mal grave, a saber, una lesion de espalda debida a algunos esfuerzos y un horrible dolor de muelas. A mis años y con las del juicio a vueltas.
Como creo que ya es momento de contaros como a sido el fin de semana, no voy a dar mas rodeos. El viernes recibi una llamada de un caballero interesado en contratarme para hacer un trio. Yo no participo en trios, pues mi condición de hetero me impidiria disfrutar del contacto con los de mi genero, sin embargo en esta ocasión no se trataba de eso. El marido queria celebrar el cumpleaños de su mujer haciendola un regalo especial. Y aqui es donde yo entraba. Ni siquiera tendria que participar a la vez que el marido, simplemente dejarlo mirar, y hacer de ella que disfrutase como merecia.
Tras charlar con el marido sobre tarifas y demas llegamos a la conclusión de que un buen cumpleaños llevaria algo más que un simple polvo tras soplar las velas. Querian algo especial, asique el tiempo no deberia ser problema. He de deciros que la idea de yacer con una mujer, en presencia de su marido me producia un morbo enorme, de manera que practicamente pase la tarde y noche del sabado por el precio de un par de horas. No importa, como ya dije yo no me dedico a esto por dinero. El placer que me proporcionan estos momentos,( y despues contaroslos por aquí) no puede pagarse con dinero. Llegue sobre las seis de la tarde a la casa de los señores. La esposa me abrio la puerta. No debe saber nada, me supuse, asique la pregunte por el marido, que ipsofacto me invito a entrar. He de decir que la señora de la casa estaba bastante más atractiva de lo que su marido me dijo. De una edad cercana a los cincuenta, contaba con el atractivo de las mujeres que han sido hermosas en su juventud y que saben hacerse mayores. Aunque alguna arruga estaba ya visible en su cara, no dejaba de contemplar en ella una belleza intrinseca. Se trata de una mujer que se cuida muchisimo, no cabe duda. Delgada, con unos senos no muy grandes, y una coleta rubia recogida en modo perfecto. Un maquillaje suave y una figura muy sugerente.
Despacho entonces la esposa uno por uno a las personas allí invitadas, hijos y demas, a la par que yo conversaba con su marido de cosas sin importancia. Cuando ya solo quedaba una pareja en la sala de la casa, el marido me llevo hacia un cuarto. Desnudate aqui, me dijo, y preparalo todo para cuando ella venga. Asi lo hice. Se trataba de un cuarto muy rustico, con una cama con cabecera y pie de madera, con un diseño clasico, acorde al resto de la casa. Prepare la funcion con mimo. Baje las persianas, corri las cortinas y puse una luz tenue que invitara a la relajación. Abri la cama y la despoje de mantas y sabanas, dejando solo el colchon a la vista. No se me podía olvidar el último deseo del marido. Enganche unas esposas en cada esquina de la cama. Ahora estaba todo listo. Me desnude, y espere que hiciera su entrada.
tardaron demasiado, pese a que yo le dije al marido que no deberia hacerse esperar, la esposa insistio en acompañar a los niños hasta el coche antes de que se fuesen y les dejaran solos. El la guió arriba, y acompañando la frase deseo que te guste abrio la puerta de entrada a la habitación en la que yo me encontraba.
Begoña, se que estabas deseando tener algo asi, ahora solo pido que me dejes disfrutar mirandote. Las frases del esposo sonaban casi de suplica. Tener a Begoña mirandome fijamente de arriba abajo y cada vez con más lujuria estaba acumulando en mi una excitación incomparable. El marido se quedo tras la puerta, mirandonos por el resquicio que dejaba entreabierto. Begoña se lanzo entonces y me dijo: " quieres que me desnude y me tumbe?" asi es, dije yo. Tú no te preocupes, yo me encargare de todo. Begoña se fue desnudando y lo que en un principio parecía avidez de lujuria fue tornandose en timidez. Parecia no estar orgullosa precisamente de su fisico. Mientras se desabrochaba la camisa me acerque a ella. Lentamente la separe las manos y me dedique yo a abrirla la camisa, con suavidad. La desnude lentamente, aprovechando para disfrutar cada centimetro de su desnuda piel que se plasmaba ante mi. Un pezon suyo que sobresalia de su apretujado sosten me produjo aun más excitación. No es frecuente que me empalme cuando aún no he entrado en contacto con la persona con la que voy a estar, pero en esta ocasión no pude,(ni quise), evitarlo.
Tendras cuidado al metermelo verdad? me dijo Begoña. Por supuesto inquirí yo, no te preocupes, no te va a doler, yo solo estoy aqui para hacerte disfrutar como nunca. Los pezones de Begoña son pequeños, no muy grandes, pero duros y empalmadisimos parecen dos pequeños biberones. La cojo desde la cinturay levantandola suavemente la deposito sobre la cama. Estiro cada una de sus manos hacia las esposas. Cuando cierro una esposa en la mano de una mujer siento que algo me dice que debo tener muy presente lo que estoy haciendo. Esto es un juego, solo una vuelta de tuerca más. Solo disfrute. Los brazos de Begoña ya están separados y no pueden cerrarse. Ahora deslizo mi boca sobre la suya, besandola. ME levanto de su boca y bajo mis labios por su cuello, su pecho, sus senos. Mientras mis labios chupan de su pezón izquierdo mi mano izquierda retuerce suavemente su pezon derecho, y mi mano derecha sube hacia su boca con los dedos intentando penetrar en ella. Quiero que me chupe los dedos para poderla masturbar con un grado de humedad en ellos que permita que entren y salgan bien, de lo contrario la sensacion en su sexo podria tornarse desagradable, sin embargo ella no abre la boca. Un pequeño mordisquito en su pezon y ella emite un tierno gemido que consigue que sus labios se separen. Introduzco mis dedos que ahora si estan siendo mojados por su lengua. Bajando desde su boca hasta sus braguitas mi mano dibuja circulos sobre su torso, en el que mi boca y mi otra mano no dejan de jugar. La quito las braguitas con suavidad y descubro que está totalmente depilada. Ahora mi mano derecha se acerca a mi boca para humedecerla aun mas y prepararla para la exploración que va a llevar acabo. Aunque Begoña cierra las piernas cuando mi mano se desliza sobre su sexo, un beso en los muslos y otro sobre su pubis consiguen devolverla la confianza. Sus muslos se abren ahora, mi lengua se deposita sobre su pubis, acercandome a besarlo una y otra vez. Mi dedo indice se desliza por entre sus labios vaginales buscando que se separen por si solos. No les cuesta mucho, pues Begoña esta tan humeda que ni siquiera habria hecho falta que me chupara los dedos. Una serie de ligeros movimientos alrededor de su sexo y acierto a introducir en ella el dedo corazon hasta el fondo con una facilidad admirable. No tardo mucho en insertar el dedo indice tambien para ceder un poco mas su sexo mientras mi lengua acompasa sus movimientos. Los jadeos de Begoña empiezan a ser pausibles, asi como los de su marido, que desde el otro lado de la puerta ya empezo a masturbarse. Me dedico a masturbarla con suavidad un tiempo, aunque rapidamente ella me pide más. Cada vez mis movimientos son más rapidos y firmes. Cada vez la noto más excitada. Cuando siento que ella se esta acercando al orgasmo situo mi boca sobre su sexo. Introduciendo los dedos y chupando su clitoris sin parar me aferro a ella para sentir su orgasmo. Gime, grita, se aferra a las esposas, patalea, me engancha con las piernas... El orgasmo de una mujer es lo más parecido a un terremoto, solo que en lugar de dolor hay placer.

viernes, mayo 12, 2006

Ayer conoci a Claudia. No es su nombre real, por si alguien se lo pregunta, no sería tan osado de andar dando nombres reales de mis contactos por aqui. Claudia es una mujer de las que me atreveria a incluir entre la media de las que me visitan. unos cuarenta y cinco cincuenta años. Cuidada, con el maquillaje buscando ocultarme su edad, y aunque se presenta con resquemores sabe perfectamente lo que quiere. Una amiga del gremio me dijo en cierta ocasión que los hombres se presentan completamentes inseguros ante ellas, no asi las mujeres(aunque siempre hay excepciones). Claudia me llamo al telefono de contactos sobre las ocho y media. Aunque nunca se lo comento imagino que esa es la hora en la que empieza a ver que se le avecina la noche, y no quiere verse sola. Esta noche contara conmigo como acompañante. Quedamos hacia las nueve y media, y al concertar hora y lugar la pregunto si desea que la atienda de un modo especial al llegar. Me dijo que no, por lo visto Claudia no es una mujer acostumbrada a estas lides, quizas ni siquiera esté muy segura de lo que hace, solamente hoy se a sentido con la necesidad, o la apetencia suficiente para vencer a la timidez o al miedo que le decia siempre que no lo hiciera. A las nueve y cuarto yo ya lo tengo todo dispuesto, y como no cabia duda ella se presenta un poco antes de la hora. Los nervios la estaban pudiendo y queria que llegara la hora cuanto antes. Tras los saludos y la correspondiente y educada conversacion empezamos a conocernos. Me presento y le comento mi edad, mis caracteristicas, mis gustos, mis preferencias, mi tarifa...
Ella se presenta conforme en todo momento, aunque por el modo en que agarra la copa yo diria que los nervios la pueden. Una vez que ambos alcanzamos el acuerdo verbal y economico es momento de que yo consiga que se olvide de lo violento de la situación. El recelo que provoca en una mujer que por primera vez se va con un hombre a cambio de dinero es muy fuerte, asique se impone hacer algo que la divierta y la tranquilice. La propongo como si me tratase de un amigo de hacer un striptease para ella. Accede a mi pretensión(algo me decia que accedería) así que comienzo con mi show particular. Como lo primero que busco es precisamente conseguir que se olvide de los miedos procuro hacer movimientos graciosos y exagerados de meneo de culo y caderas.siempre sonriendo, haciendola ver que esto me divierte a mi tambien. Y es que me divierte a mi tambien. Me despojo de la camisa y la corbata, al compas de la música de full monty, no haciendo gestos obscenos para que no se sienta incomoda. Me arrimo a ella, y cogiendola suavemente de la mano la saco a bailar conmigo. Se levanta y se aproxima a mi. Comenzamos a bailar de manera divertida, pero no tarda mucho en darse cuenta de que lo que ella quiere es sexo, y empieza a deshinibirse. El contacto de sus manos con mi pecho y mi espalda así me lo dice. Sigo pegandome a ella mientras bailo, y cogiendola con suavidad del dorso de las manos, hago que se deslizen a mi culo. ya no necesito hacer más con sus manos, ella será en adelante la que las dirija. En un minuto ella estaba desvestida casi por completo sobre la cama. En dos minutos era yo el que estaba completamente desvestido dejandome contemplar por ella. En este momento es muy importante que ella sienta que tu eres seguro, que sabes lo que haces y que sabras hacerla disfrutar como se merece, como cualquier mujer se merece, como una diosa. Ella me pide que se lo ponga en la boca, y mientras lo hago consigo que mis labios se deslizen por su bajo vientre. La postura del 69, tan mítica como placentera, tan sensual, tan sexual, tan morbosa...
Tras unos minutos de sexo oral su vagina esta más que dispuesta, y sus manos comienzan a pedirme más de lo que mi lengua puede hacer por si sola. Salgo entonces con suavidad de su humeda y caliente boca, me incorporo de rodillas entre sus piernas, y agarrandola desde sus caderas la incorporo sobre mí. Esta postura ayuda a comenzar la penetración, porque te permite no introducirte de golpe, sino que le otorga a ella la potestad de la penetración, amen de que el pene se te reduce unos centimetros dentro de uno mismo por el tipo de postura. Empezamos así, y con cada intento se produce un gemido. Cuando quiero darme cuenta su vagina ya se encuentra totalmente adaptada a mí. cuando quiere darse cuenta ella, yo ya la tengo alzada sobre mi, con mis brazos levantandola en vilo sobre mi cadera. Me pongo de pies y la llevo contra la pared. Ahora soy yo el que controlara el tempo. Ahora todo yo estoy en disposición de entrar en ella, y ella tendra las manos libres para marcarme hasta donde. Estuvimos haciendolo asi hasta que ambos alcanzamos el orgasmo. Aún me duele un agarron que me propino en el pecho izquierdo. Aún puedo escucharla gemir. Aún fue mejor cuando lo repetimos en la cama.

jueves, mayo 11, 2006

Bueno, como es la primera noche que os cuento, creo que lo conveniente será comenzar a contaros porqué acabe metido en esto. Todo se lo debo a una pareja muy especial con la que descubrí el mundo del sexo y lo intensísimo que puede ser vivirlo casi al máximo. Me explico. Antes de conocer a esta mujer, yo ya había tenido mis relaciones sexuales con otras chicas y con alguna habían sido realmente satisfactorias. Pero me faltaba algo. Note que podía pasarme follando mucho tiempo, pero que eso no a todas les gustaba. Cuando les preguntaba como podría mejorar siempre me respondían con un " para que, si ya está bien". Resultado, todo se reducía a sexo oral soso por mi parte y a la penetración como final. Hasta que la conocía ella. Fue en un viaje. Coincidimos ya desde el inicio y no dejamos de conocernos en todo el viaje. Ella era una mujer mayor que yo ( yo entonces tenia 23 años) de unos 33. Rubia, de pelo largo y ondulado, con un físico bonito, aunque algo descuidado para lo que yo conocía de otras chicas. Sin embargo esta era especial. Una noche del viaje en el que coincidimos acabamos bailando y besándonos. Nuestras manos se perdían por nuestros cuerpos y yo iba notando en ella la sensualidad de unas curvas que no imaginaba tan turgentes. Nos dirigimos a la habitación del hotel dispuestos a darnos un festín y vaya si lo hicimos. Recuerdo como sus labios desnudaban mi cintura con una sensualidad como no había conocido antes. Recuerdo como me manoseo por encima del bóxer antes de llevarme a su boca. Recuerdo como se desnudo ante mí y me dio de comer. Hasta aquí todo parecía bastante bueno, pero normal. Aquí cambio todo. Fue cuando ella me dijo: "prueba a besarme el clítoris, como si quisieras agarrarlo con los labios, y deja caer tu lengua". Yo me quede estupefacto. Me di cuenta entonces que esta mujer no era como las otras a las que les valía según ellas cualquier cosa. Esta sabía lo que quería y era mi oportunidad de aprender a hacerlo bien. Fui haciéndolo como ella me señalaba. Pequeños círculos con la lengua y succionar el clítoris suavemente con mis labios. Los soltaba entonces y dejaba caer mi lengua por entre los suyos. Un estremecimiento la recorría entonces. No os digo más, solo que estuve cenando durante muchísimo tiempo, aunque a mi se me paso volado, y que esa noche hice el amor tan salvajemente y tan satisfactoriamente como no lo había hecho nunca. Esa noche toque el cielo.

Comienza aqui la andadura de mi Blog diario personal. Fabricado a raiz de una serie de anecdotas divertidas y sugerentes, y a petición de una amiga muy especial que desde la otra esquina del mundo quiere seguir sabiendo de mis correrias. A modo de presentación os dire que mi nombre es Jose Luis, tengo 27 años y trabajo de teleco en una empresa de servicios de lunes a jueves. Eso sí, por las noches soy otra persona. Un compañero, un amante, alguien en quien abandonarte. Soy un gigoló profesional y este es mi blog para quien pueda interesarle.
Gracias Vicky porque se que me lees y disfrutaras sabiendo de mí.
A todos los que entren nuevos bienvenidos y espero que os guste.